sábado, 28 de marzo de 2020

Cómo el Coronavirus está afectando a la economía China

Revisamos de que manera la pandemia ha afectado a la economía China y como la expansión de la enfermedad en el mundo va a volver a golpearla.
Entrevista desde Shenzhen China a Igancio Loyola Gerente General de Gama China y MBA en la Universidad HKUST de Hong Kong,


domingo, 22 de marzo de 2020

China va dejando atrás el Coronavirus

En este material mi amigo el Ingeniero Ignacio Loyola Gerente General de GAMA China nos muestra como se está retomando la actividad y la vida diaria en Shenzhen en el sur de China después de los meses más complicados de la Pandemia del COVID-19.
Al mismo tiempo conversamos del fenómeno de la post cuarentena o cuarentena psicológica.


jueves, 12 de marzo de 2020

¿Es riesgoso importar desde China y Oriente?

Revisamos si es seguro transferir dinero a China y hacer una importación. También vimos cuales podrían ser otros riesgos y errores comunes en un negocio de estas características e incluso cuales son los factores culturales que te pueden complicar.


sábado, 29 de febrero de 2020

¿A quién pertenece Hong Kong?


Mucha gente viaja a China por negocios o Turismo y debe pasar por Hong Kong. En general no se entiende cual es su estatus si pertenece o no a la RPC, es un país independiente y el porque su gente habla en Inglés. En este video les cuento el origen de este mega enredo. hashtaghongkong hashtagchina


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Salchichas en Zhongguo: Más que una Crónica Perruna.



Cuando decidimos partir a China tuvimos un problema peludo. Que hacíamos con Pepa y Luna nuestras perras Salchichas (dachshund). Las dejábamos a cargo de “alguien” o las llevábamos.
 
Como se usa en la modernidad la duda la resolvió el psicólogo de nuestros hijos: "Para la tranquilidad emocional de los niños que van a vivir cambios tan bruscos sería bueno que se fueran con las mascotas".

Eran tiempos de "vacas gordas" y a pesar que era costoso se podía seguir la prédica de monseñor loquero.

Hoy en muchos tramos aéreos se pueden transportar perros como carga e incluso en cabina a un precio razonable…..  no era nuestro caso. Íbamos al lugar más alejado posible de Chile, que significaba una o dos escalas y cada una de ellas con su legislación especial con respecto a animales vivos. Además luego debían llegar a Hong Kong para trasladarse por tierra a Shenzhen o sea el cruce por un par de aduanas más. Por todo lo anterior no existía otra manera razonable de hacerlo que contratar a una agencia internacional tipo Courier que opera puerta a puerta y por cierto cuyo precio era alto.
 
Así, estos simples seres vertebrados cuya naturaleza los hizo incapaces de distinguir si están en un sitio u otro salvo por el olor de un árbol orinado dieron la vuelta al mundo pasando por Frankfurt -lugar que no conozco pero mis perras si- donde las bajaron y atendieron en un spa de perros, masajearon y perfumaron para controlarles el estrés.
 
Nosotros llegamos antes a Shenzhen y sin ellas de manera de que una vez que tuviéramos departamento las pudiésemos recibir. Esto se pudo hacer gracias a la paleteada de mi hermana Raquel y sobrina Nocolle que las cuidaron en Chile. Cuando pasadas unas tres semanas nos tocaron el timbre del departamento recién alquilado y llegaron a China en sus jaulas de transporte fue muy emocionante para todos. La familia no era la misma ni estaba completa sin ellas.
 
La agencia nos indicó que debían permanecer un mes con cuarentena domiciliaria o sea sin salir de la casa y que luego las debíamos registrar en el Buró de medio ambiente y pagar un impuesto anual de unos 100 usd por ellas. Como estábamos recién llegados hicimos caso, con el tiempo aprendimos que en la lógica de ese país las leyes como esa estaban para ser incumplidas.
 
No nos manejábamos para nada en la logística de tener perros en departamento y menos aún en el extranjero. En Chile Pepa y Luna vivían en una casa donde se movían entre el patio y el interior del hogar. Por tanto cuando se quedaban solas las encerrábamos en un sector amplio con mirada a la calle.
 
En China en cambio nuestro primer e ingenuo impulso nos hizo dejarlas libres por el departamento con la puerta de la logia abierta para que se refrescaran y pudieran compartir la vista con los vecinos.

A las pocas semanas el guardia del edificio nos detuvo para explicarnos con mímicas un problema con las perras. Nos decía algo así como "gouuu, bark" y nos mostraba en un traductor la palabra vecinos. Sonreímos y no dimos mayor importancia.

Un par de semanas después lo mismo pero esta vez nos llevó a la administración del condominio donde había una chica que garabateaba inglés. Le entendimos que un vecino reclamaba mucho por el ruido que hacían las perras. Tampoco nos complicamos. Seguramente era un viejo amargado que odiaba los perros y se molestaba con los discretos pasitos de nuestras peludas. Lo comentamos con un amigo cercano que vivía en el condominio quién nos reforzó:
 
"No hagan caso los chinos son muy exagerados y alegan por todo, a nosotros nos pasó que nos alegaban por el ruido del aire acondicionado y nunca di bola".
 
Pues con ese estado de cosas y a pesar que los reclamos aumentaban nosotros seguimos la misma rutina.
 
Abril de ese año fue uno de los peores de mi vida  por razones que no viene al caso explicar. Una mañana con ayuda de mi Patty me di impulso vital me levanté temprano y fui a darle una vuelta de tuerca al universo. Abrí la puerta principal del depa y había un papel tamaño oficio pegado y reforzado con harto scotch. Decía así:
 
"Tus perros ladran y hacen ruidos terriblemente molestos cuando los dejan solos.
O te deshaces de ellos o te vamos a presentar una demanda conjunta a la policía.
 
TUS VECINOS."
 
Desastroso y lloviendo sobre mojado.
 
Llevábamos tres meses en un país desconocido, con visas que no eran de residencia y otras muchas vulnerabilidades que claramente no hacían aconsejable ser odiados por los residentes locales. Además estaba claro que el reclamo no provenía de un vecino mañoso sino más bien de una comunidad toda "NUESTROS VECINOS".
 
Inmediatamente tomamos dos medidas.
La primera fue enviar una carta muy conciliadora a cada vecino del condominio pidiéndoles disculpas y prometiéndoles que íbamos a tomar serias acciones para solucionar el problema.
La segunda –obvio- fue tomar esas serias acciones.
 
Comenzamos con un rápido experimento que consistió en ver cuánto ruido hacían las perras cuando no estábamos. Para ello elegimos una hora en que la gente estaba trabajando y así evitar que nos mandaran al "ejército rojo". Hicimos como que nos íbamos pero por debajo del edificio nos quedamos escuchando. El resultado fue pavoroso... lloraban, aullaban y gritaban con un ruido digno del jurásico. Un gemido tétrico, intenso y destemplado a un volumen de no creerlo. En un espacio de varias hectáreas y al menos 8 torres de  edificios se escuchaba el heavy metal de mis "princesitas" por todos sus rincones. Tarde me había dado cuenta de la pesadilla que había tenido que soportar la urbe de Shenzhen por nuestra negligencia. Ergo los vecinos no eran fregados nosotros si el desastre.
 
Para las medidas “mitigadoras” nos asesoramos por los veterinarios chinos. El doctor del hospital donde llevábamos a las perras nos ofreció dos opciones dignas de la inquisición:
 
"Algo que es muy bueno y muy usado por nosotros es cortarles las cuerdas vocales así no vuelven a ladrar más"
 
"Si eso no les gusta, otra alternativa es que usen estos collares que cuando los perros ladran emiten una descarga eléctrica que de a poco va “enseñándoles” a estar en silencio"

Dada que la descarga eléctrica era de baja intensidad y la situación desesperada elegimos la opción dos.
 
Nuevamente nuestros canes demostraron su tendencia al caos. Probamos un paseo con los collares electrificados. Nada. Le siguieron ladrando destempladamente como siempre a todo lo que se moviera en especial otros perros. El collar se les activo mil veces, ponían ojos de huevo frito pero jamás dejaron de ladrar. Preferían quedar asadas como pescado a dejar de expresarse. Los collares no se usaron más.
 
Finalmente como dice mi cuñado todo encuentra su equilibrio. La solución pasó por la molestia de salir menos de la casa. Cuando lo hacíamos por algunas horas las dejábamos encerradas en sus jaulas con música para que se calmaran. Y si el paseo era por el día completo las dejábamos en el veterinario que nos cobraba un precio razonable. Así pudimos sobrevivir a la deportación por perros casi tres años.
 
Una de las veces en que nos fuimos por varias noches y las dejábamos en el hospital de perros descubrimos que eran tan grandiosamente hincha pelotas que eran los únicos perros que no pasaban la noche encerradas en los caniles. Los funcionarios nos contaron que era tanto el ruido y escándalo que hacían si quedaban encerradas que las dejaban circular libre por todo el recinto. Más de una vez pasamos de noche y ellas eran las anfitrionas del lugar moviendo la cola, acompañando a los clientes y doctores, “sapeando” los perros que llegaban enfermos, heridos o atropellados. En síntesis eran las patronas.

En otro plano ya he contado en otros post que los perros chinos y en China rara vez ladran. ¿Será que todos habrán contratado al veterinario psicópata que nos tocó? pero así era. Pepa y Luna mostraron nula asimilación a la cultura local. Ellas le ladraban a todos los perros, personas, pájaros, insectos etc. Salir con ellas era un acto de aguante. Los chinos las miraban y se reían. Les decían "lashang" salchicha en chino y se ponían muchas veces e incomprensiblemente a ladrar con ellas. Cosas marcianas de chinos.
 
Por último debo contar sobre la vuelta.

 Si la ida había sido de prosperidad la vuelta de apreturas, por tanto esta vez no era menor el costo del nuevo traslado.
 
Buscamos la opción de llevarlas como carga que como dije siempre es lo más económico, pero resultaba impracticable. Ninguna aerolínea lo aceptaba y si lo hubiesen hecho el pensar en devolverse a Chile con la mudanza de 12 maletas que llevábamos y que entre medio nos retuvieran a las perras, no poder tomar la escala, etc,  era una pesadilla por la que no debíamos pasar. Incluso me tomé un día completo para ir al terminal de carga de Hong Kong a conversar con los representantes de Air Candada que tienen una de las rutas más directas y con menos paradas pero fue infructuoso.
 
Decidimos ver con la agencia que habíamos contratado a la ida pero nos cobraba cerca de diez mil dólares que es un abuso por lo que quedó descartado de plano. Luego cotizamos con otra más profesional y razonable pero igualmente cara que nos cobrara cerca de siete mil usd.
 
En eso estábamos cuando una amiga nos contó que había una mujer china llamada Judith que en forma altruista ayudaba a los extranjeros a devolverse con sus mascotas. Judith que tenía un próspero negocio de venta de muebles antiguos le angustiaba ver como muchos extranjeros a la hora de volverse a sus países preferían cruelmente abandonar a sus perros en la calle que pagar para que vuelvan con ellos.
 
Ella nos orientó e indicó que las agencias estafaban a los clientes y que podía hacer los mismos trámites gratis y ayudarnos a mandar como carga a las perritas por una línea aérea sin intermediarios. Quedaba como un mes y medio para devolvernos o sea ni mucho ni poco pero había que actuar y así le pasamos con confianza el tema a ella.
 
Yo llamaba a Judith continuamente y ella me indicaba que iba avanzando bien, que no se manejaba mucho en mandar perros a Sudamérica pero que iba avanzando y aprendiendo. Sin embargo, a menos de tres semanas seguía sin darme una respuesta contundente. Ante mi presión finalmente nos reunimos. Me dijo que tenía casi listo el traslado pero no cien por ciento confirmado y que el tema me saldría 7000 pero llevándome las mascotas como carga en mi vuelo. Buena onda Judith, pero me ofrecía el stress de estar pendiente en el viaje del traslado de las perras al mismo precio de la agencia puerta a puerta, además perdí tiempo valioso esperándola para obtener el mismo precio y para colmo con nada confirmado. Le di caballerosamente las gracias por el intento pero lo haría por mi cuenta…. Se enojó y mucho.
 
Ahí ya estaba urgidísimo casi a dos semanas preparando la devolución del departamento, colegios, maletas y las millones de cosas que implican una mudanza transatlántica y no tenía resuelto como volvían las mascotas.
 
Volví a llamar a la agencia para tomarlos directamente ya que no había tiempo para dudas o cotizaciones. Ahí me enteré-informaron de otra complicación peor; en pocos días más se detendrían en Hong Kong el traslado de mascotas debido a que comenzaba el verano y los animalitos se podían sofocar en la carga de tal manera que si no eran embarcados en esos días había que esperar hasta septiembre, tres meses más. Grave… súper grave, nosotros nos teníamos que ir como sea en junio pero muy probablemente las perras no podrían viajar. La agencia me dijo que harían todo lo posible para conseguir reserva  pero que era muy difícil y que me avisarían.
 
Ya era casi un hecho había que buscar un lugar para que las perras estuvieran solas en China hasta septiembre. La veterinaria donde usualmente las dejábamos nos cobraba cien yuanes diarios algo así como diez mil pesos o sea en tres meses debíamos pagar casi un millón de para que las tuvieran. Pero lo peor es que estarían en una jaula todo el día por muchísimo tiempo y sin nosotros o sea completamente deprimidas.
 
Judith que tenía guardería de perros y cobraba como la mitad de la veterinaria parecía la mejor opción. El detalle es que estaba furiosa conmigo. Cuando la llamé para plantearle el tema me trató bastante mal, me enrostró todo el tiempo que perdió conmigo y que con las mascotas no había que ser tacaño como yo. Ambas acusaciones bien injustas pero si en ese momento me decía que me crucificara en el edificio más alto de Shenzhen disfrazado de panda lo hacía con tal que cuidase a las perritas.
 
Le doné a su causa varios kilos de comida de perro, más champú, productos y dinero directo. No se le pasó del todo el enojo pero aceptó.

La logística sería que ella mantendría cuidadas en su “hospedaje de perros” a Pepa y Luna por tres meses hasta que la agencia un día –después del verano- las tomará y se las llevara de vuelta a Hong Kong para embarcarlas a Chile. Era una mala solución pero la mejor posible en su contexto.
 
Nuestro gran amigo Ernesto se reía mucho de nosotros no le entraba en la cabeza que hiciéramos tanto esfuerzo en la repatriación de unos perros. En su jerga colombiana y pensando en el crimen perfecto nos decía: “Tengo una solución berraca… yo arriendo un auto y te las atropello. Luego vas a casa y finges que es un accidente”.
 
Roxy y Nacho nuestros amigos argentinos en un gesto emocionante nos ofrecieron quedarse con las perras los tres meses hasta que las fueran a buscar. Ellos tienen y tenían niños muy chicos que obviamente les demandan toda su atención y sumar a las perritas era un ofrecimiento de mucha generosidad.
 
Finalmente a días de nuestra partida nos llamó la agencia asegurándonos que había conseguido cupo para ellas en KLM una semana después que nosotros partíamos. Era la última opción y casi un milagro. Lo tomamos de inmediato. Roxy y nacho se quedarían con ellas sólo una semana. Mágicamente todo resultó y de la mejor forma esta vez.

 Con KLM las “chiquillas” hicieron escala en Amsterdam donde nuevamente las atendieron, masajearon y pasearon. Seguramente bajaron sus colitas para hacer “sus cositas” en algún hermoso jardín de tulipanes de esa ciudad que por su puesto no conozco pero ellas sí.
 
Aunque es un poco al margen de toda la locura anterior quiero mencionar algo especial que pasó a raíz de esta historia; Un día vino al departamento la dueña de la agencia que finalmente embarcó a las perritas. Nos comenzó a preguntar si teníamos jaulas para transportarlas en avión y les trajimos las con las que llegaron. En ello estábamos cuando apareció Mis Quó que era una joven chica que venía a diario a hacernos el aseo y con la que llevábamos casi tres años juntos. Era una persona amable y sencilla, sólo hablaba chino y se comunicaba con nosotros por gestos. Siempre fue muy cariñosa con toda la familia y a pesar que no nos entendíamos nada le tomamos harto cariño. Al ver a la mujer de la agencia le comenzó a preguntar cosas en Chino y rápidamente se dio cuenta que nos íbamos. No habíamos reparado en que aun no le contábamos. En ese momento cambio su habitual sonrisa se fue donde la Patty, la abrazó y se puso a llorar profusamente como una niña. La chica de la agencia también se fue donde ella a consolarla. Luego fue a trabajar a casa de unos conocidos y nos llamaron para reclamarnos que le habíamos hecho de malo que no paraba de llorar.

En China los gestos espontáneos de cariño abierto, contacto y expresión de emociones son muy escasos. Por eso mismo lo que pasó en ese momento nos emocionó mucho. Fue muy lindo y triste al mismo tiempo.

 

lunes, 18 de mayo de 2015

Haciendo (sufriendo) negocios con Vicky. Parte II


Como estábamos extremadamente atrasados y el cliente justificadamente nervioso busqué la forma más rápida de despachar los productos. Averigüé con mi forwarder y me indicó que era mucho más expedito que la carga saliera de Shenzhen y no de Guangzhou así que tome el booking (la reserva del embarque) de esa forma. Le conté a Vicky del cambio que en verdad era una formalidad porque ambos puertos están muy cerca y se usan indistintamente, pero sorpresivamente me respondió que el acuerdo era enviarlo por Guangzhou y que si lo quería hacer por Shenzhen su empresa no pagaría el transporte. Esto incrementaría 300 usd mis costos. Pero no hubo caso sacarla de ahí, como mi cambio no estaba acordado se aprovecharon de eso para ahorrarse ellos el transporte. Muy mala disposición a algo tan elemental. No me quedó más que ceder y perder el dinero.

Cuando ya de nuevo estábamos “en conformidad” recibí otro “pastelazo” de Vicky, “So sorry Johny pero no te puedo incluir el piso de los inflables”. Se refería a una lona que se pone debajo de los juegos para que su base no se dañe. Fue uno de los requerimientos más remarcados por nuestro cliente y por tanto lo indicamos claramente en el contrato y la factura. Le dije a Vicky que eso no podía ser porque justamente era un acuerdo inicial y que me parecía el colmo todos los problemas que me habían generado y que jamás un proveedor chino me había desconocido un contrato. “So sorry pero como te di un precio tan especial no me fije en el costo del piso y hablé con mi jefe y no te lo podemos incluir, para hacerlo debes cancelarnos 300 usd más”. El chantaje me llegó a provocar migraña y rabia extrema. Traté de calmarme y pensar fríamente. Al día siguiente la maldita empresa debía despachar el producto al puerto, si atrasaba carga podía perder hasta 10 días más. Estaba de rehén y me la jugué por negociar. “OK Vicky me parece pésimo pero como tu cometiste el error del precio yo pago 150 usd y tú los otros 150”. Aceptó siempre que le transfiriera de inmediato el dinero además en yuanes (estas transacciones se hacen en dólares) lo que era toda una complicación.

En veinticuatro horas llevaba perdidos 450 dólares en puras cuestiones sin sentido. Pero ya todo estaba listo y el embarque de la Pyme de Antofagasta por fin podría tener zarpe. La carga que debía llegar en noviembre arribaría a Chile después de navidad, muy mal pero al menos tocaría puerto en algún momento. Tema tortuoso finalizado, era lo que era, nada que hacer.

Al día siguiente me fui de viaje a ver proveedores de otro negocio y dado que todo parecía finiquitado me olvidé del asunto. Había llegado al hotel, me saqué los zapatos, prendí el televisor y comencé a ver una comedia liviana para relajar tanta tensión provocada en estos días. De súbito él género cinematográfico cambió de las risas al terror… de Vicky, que siguió demostrando que me las podía hinchar más que los juegos que fabricaba. Tipo 20:00 recibí un mensaje por wechat (el whatsapp de los chinos) de mi asistente Sven: “Johny te tengo una mala noticia los juegos del cliente no van a poder salir de China. Aduanas los retuvo por un tema de documentación”. De inmediato llamé al forwarder para averiguar que pasó:
 

-      “El proveedor presentó mal los documentos a la aduana de Shenzhen indicó una cantidad equivocada de artículos que no correspondía a la realidad y por ello fue rechazada. Debemos esperar entonces que la aduana entregue un informe del asunto y diga cómo solucionar el problema”.

 
-       “Pero esto retrasará sólo esta programación –pensé yo qué era sólo un pequeño percance- podemos dejarlo para el próximo cierto”. Pregunté.

 
-      “Lo siento Johny, no lo creo, estas cosas pueden retrasar la carga hasta dos meses. Esperemos el informe de aduanas y te respondo”. Me contó además que esto ocurrió porque justó la aduana de Shenzhen estaba siendo visitada por el “bendito” director nacional de aduanas de Beijing debido a unos casos de corrupción administrativa y por tanto para demostrar celo los funcionarios estaban revisando cualquier cosa hasta unos pinches e inocuos inflables de autitos y pececitos como los mios. O sea mala pata al re cubo.

 
Ya era el colmo del colmo galáctico del universo. Un desastre completo que jamás nos había ocurrido. En estado de desolación llame a la %&%/%/&/$·” (omito las palabras correspondientes) de Vicky para reclamarle lo gravísimo de la situación y que solucionara el problema ya. “So sorry Johny pero el error fue de tu embarcador que presentó mal los documentos y yo no puedo hacer nada”. O sea la actitud de culpar al otro para zafar. La excusa del gasfíter también vale en China.

En estado de tensión total desde ese momento me contacté a diario con el forwarder para empujar el asunto, le dije que podía ir yo mismo a aduana a reclamar si sólo eran tres jueguitos, que no entendía como podían tener retenidos sin sentido. “No sirve para nada, es para peor, si vas para allá lo tendrán bloqueado hasta más días”. Busque por contactos si alguien conocía una autoridad de peso de aduanas. Pero todos recomendaban esperar. Ofrecí pagar por debajo de la mesa -si corrupción por desesperación-  pero nada. Ya me quedaban dos semana para volver a Chile y veía como increíblemente después de casi tres meses el embarque más sencillo y al que más tiempo le dediqué ni siquiera saldría de China.

Cuando me faltaban dos noches para partir, y casi que no dormía,  me avisaron que aduana había liberado la carga. Me causó esa inmensa y mediocre alegría de salir de un problema, es como que un psicópata te ofreciera cortarte las dos piernas y te pones dichoso que sólo se decidió por una. Triunfo Pírrico por donde se mire.

La carga llegó tardísimo pero llegó. Al menos logré empujarla (con hartas rocas encima) a través del océano pacífico.

viernes, 15 de mayo de 2015

Haciendo (Sufriendo) Negocios con Vicky. Parte I


Llegando a Shenzhen tenía varias órdenes que procesar. La más modesta era la de un cliente Pyme de Antofagasta (ciudad del norte de Chile) que nos compró tres juegos inflables de esos grandes tipo feria de entretención. Pidió que hiciéramos todo lo posible para que le llegaran el 15 de noviembre ya que los ocuparía para hacer eventos en las fiestas de navidad y fin de año de empresas cuestión muy común en Chile. Era mediados de agosto por lo que estábamos más o menos justo a tiempo en producción y traslado aunque con el fantasma que entre medio coincidía la fiesta nacional de China que significaban como diez días de para.

 Aunque el negocio era el más pequeño lo primero que hice tocando suelo oriental fue reunirme con la ejecutiva de venta de dicha empresa autodenominada en Inglés Vicky. Una clásica chica China con lentes tipo coleccionista de estampillas, delgada, sonrisa fácil y muy joven.

Tomé el tren Shenzhen-Guangzhou y quedamos de juntarnos en una estación de metro que me quedaba más o menos abordable. A pesar que habíamos acordado que me debía recoger a mediodía finalmente llegó una hora más tarde.

Cuento aparte, mientras esperaba en las afueras de la estación una anciana se acercó y me mostró una mandarina que tenía en la mano, me la ponía en enfrente con gran entusiasmo y haciéndola girar como si aquel fruto fuera un tesoro. Yo mal entendí que quería una propina y le di unos yuanes pero me los devolvió y entregó la mandarina. Luego siguió hablándome en una actitud clásica de muchos chinos quienes por alguna razón te conversan profusamente en su idioma sin tomar en cuenta que no les entiendes nada. Recibí el cítrico sin captar la razón del regalo y me fui. Para mi sorpresa la viejita me seguía nuevamente ahora con otra mandarina con la que repitió la curiosa maniobra y también me la termino pasando incluida  larga y unilateral conversación en chino. Al rato venía de nuevo con otra y comprendí que era hora de huir, me escondí en un rincón pero la mujer y su fruto me buscaba cual sabueso por todos lados hasta encontrarme y métale regalando mandarinas. Por suerte llegó Vicky sino terminaba con un puesto de frutas.

Finalmente nos fuimos en taxi y a pesar que yo quería visitar la fábrica ella insistió en ir primero a su puesto de trabajo. En la oficina fui tratado como visita de estado, todos me querían conocer, saludar, tomarse selfies conmigo y saber dónde quedaba Chile. Muy simpático, ameno y raro por cierto.

Aproveché la ocasión para preguntar cuantos días se demoraban en fabricar los productos, me indicaron que veinte y para tenerme el diseño en 3d que precedía a la aprobación del negocio tres. Lo del diseño era muy importante tenerlos claro y corroborarlo con el cliente, además los modelos que pedimos tenían la dificultad que habían algunas figuras patentadas de Disney que por ello mismo debíamos reemplazar por otras alternativas, cuestión que ya habíamos adelantado. Como es sabido en Chile la propiedad intelectual es bien compleja y si alguien llega con productos licenciados como Disney sin tener la autorización de la empresa puede ser fatal en aduanas.

Luego de las sonrisas y ser tratado como George Clooney fuimos a la fábrica. Todo excelente allí, tenía una tecnología con un robot computarizado que cortaba las telas impermeables de acuerdo al diseño que se le cargaba. Espectacular. Todo fue tan bien que hice firmar en el acto el contrato de mi empresa y les pagué el adelanto con el invoice (factura comercial).

Y así me fui feliz… fue el último momento feliz con Vicky.

Al otro día llegué a mi oficina en Shenzhen y una de las primeras cosas que hice fue contactar a la proveedora en cuestión para que me re confirmara el día en que tendría los diseños.  “Lo siento johny pero toda mi empresa se va de campamento por 5 días”. Reclame que esa situación me complicaba, que el tiempo de producción etc. “Pero es que debes considerar que los días de producción son 20 pero días hábiles” de un plumazo campamento y días hábiles nos dejaban fuera de fecha acordada de entrega. Reclamé, llamé, patalié, amenacé contra el escautismo improvisado, pero nada. Solo recibí un clásico dicho chino: “I will try my best”.

Pasaron los días del campamento y exigí mis diseños pero me aclararon que caía fin de semana por tanto debía esperar tres días -ahora hábiles-  más. Luego vino la excusa de que el diseñador estaba enfermo, después que el tipo era un irresponsable y ella lo estaba acusando con su jefe, más tarde se había redimido y sólo prometía unos pocos días más para entregarme lo que requería, y así una historia mentirosa tras otra.

 YA mis nervios estaban más que alterados, llevábamos veinte días sin que pudiese recibir un mísero bosquejo y sólo diez para que se completara el tiempo de producción. Especialmente desagradable se comenzó a volver la reacción de ella ante mis justificadas presiones; no me contestaba el teléfono y cuando lo hacía era para responderme de mala gana que estaba muy ocupada, durmiendo siesta o porque la llamaba tanto.

 Finalmente a siete días de que se acabara el plazo de producción Vicky me entregó los diseños todos a medias, sin medidas reales, y de un solo plano –no 3d- que me impedía ver los detalles. Cuando le pregunté del lead time (tiempo de entrega) me contestó que sería una semana después de la vuelta del feriado que “Sorry Sorry”. Todo mal, sin vergüenza alguna me había corrido el fin de la producción a después de la fiesta nacional. Para colmo el diseño dejaba mucho que desear. “Dont Worry la producción final será genial este sólo era sólo un dibujo”. O sea estos bocetos tan esperados no servían para nada.


Por fin un buen día Vicky tenía los inflables listos y producidos. De esta manera viajé especialmente a Guangzhou a hacer la inspección de ellos esperando que fueran un desastre. La traté con frialdad y molestia por todo lo ocurrido pero ella seguía plena de alegría como la primera vez y que no me preocupara que todo había quedado tan hermoso que se me acabarían todos los enojos. Tenía parcial razón

Lo medular de la inspección consistió en inflar los tres juegos y ver como habían quedado. Me esperaba sendos mamarrachos pero para mi sorpresa mientras los voluminosos globos de lona se llenaban de aire me sorprendí lo lindo y bien confeccionado que quedaron. Esto hizo que en parte se me disipará bastante la molestia con Vicky. Me había mentido, se había atrasado pero el resultado era casi óptimo.

Entonces, por fin todo estaba listo y dispuesto para ser cargado, me coordiné con el forwarder (embarcador) y pensé que ya todo recorrería un conducto normal. Pero la chica de lentes “quema hormigas” me tenía preparada inesperadas e intensas emociones.
 
Continuará....