Sin embargo, lo más complejo de todo es que las perritas se han
portado malito.
A los pocos meses que llegamos, en la Administración nos
alegaron en un par de ocasiones que
hacían mucho ruido cuando las dejábamos solas. No les hicimos mayor caso
porque nos parecía una exageración de algún tipo amargado. Pero cuando nos
pegaron un cartel en la puerta firmado por todos los vecinos del condominio amenazándonos
con una demanda tuvimos que de verdad tomar medidas. No seríamos tan giles de
tener líos judiciales, menos en un país extranjero. Para empezar nos detuvimos
a escucharlas cuando salíamos y, de verdad, especialmente la Luna que es la perra
más chica, no ladra, grita como si fuera un velociraptor, con unos alaridos
agudos horribles que se escuchan por todo el barrio.
Entonces preocupados fuimos al veterinario chino a
pedirle su opinión y él lo veía de lo más sencillo, había dos opciones:
electricidad o cercenarlas. En la primera, se les pone un collar electrónico especial en el
cuello, de manera que cuando ladran se activa un
sensor que les electrocuta el cogote y, obviamente, el perro aterrado deja de
ladrar. En la segunda, simplemente se le cortan las cuerdas vocales con una
operación de cuchillazo, o sea que cuando se les cruzara un gato parecerían canes
de película muda, moviendo el hocico sin que salga de ellas ruido alguno.
Dadas que las alternativas del doctor Mengele oriental no nos
parecieron apropiadas, al final buscamos nuestras propias soluciones como
dejarlas en unas jaulas caniles con calmantes cuando saliéramos por
periodos cortos y, cuando fueran varias horas, llevarlas a un hotel de perros. No es perfecto, ni nos gusta pero no quedó otra y
ha funcionado en todo este tiempo.
Pero hay otra cuestión que nos hemos dado cuenta con el
tiempo. Cuando sacamos a pasear en las
mañanas a las salchichas con sus collares y correas, éstas le ladran a los otros perros, a los
dueños de los perros, a la gente que va trotado, a los pájaros, a los insectos y
al planeta Tierra completo. En cambio los perros chinos van sueltos al lado de
sus dueños paseando disciplinadamente y no ladran. Repito los perros chinos NO
LADRAN, son mudos!!!
Esta cuestión que carece de lógica y perturba mi cabeza
es simplemente así. Y no es un tema de raza, he visto puddle, pastores
ingleses, chihuahuas, labradores y hasta otros salchichas y todos son iguales, a
duras penas un guauu, y eso que la palabra china para decir perro es una
onomatopeya, algo así como Goouu. Debe ser difícil explicarle a un niño chino
que es un Goouu si no hacen Goouu.
Aún no le encuentro la vuelta a esto, pensé en algún
minuto que quizás a todos los perros les cortan las cuerdas vocales o los
electrocutan. Pero el tema no va por ahí. No es sólo una cuestión de ladrido,
los perros no andan corriendo como locos, ni se pelean, van siempre tranquilos
y buenos al lado de su amo sin collar alguno. Perros verdaderamente Zen. Comparado con ellos, mis mascotas Jurasic Park son un verdadero desastre.
Un verdadero misterio, no pueden haber factores
culturales, ni sociológicos en los perros.... supongo. Como sea, si alguna vez
descubrimos el secreto valdrá la pena contarlo.