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jueves, 21 de noviembre de 2013

El trato hacia los animales en China


Ha ce unos tres años cuando aún no nos radicábamos en China un proveedor me invitó a un viaje por Bejing. Cuando estábamos en un taxi rumbo al hotel me preguntó que quería conocer de esa ciudad y comenzó a darme diferentes opciones; la Muralla China, Ciudad Prohibida, Palacio de Verano etc. Yo desde siempre amante de los animales quería conocer los pandas gigantes y algo había escuchado del zoológico de Beijing. Le dije entonces que podríamos ir al zoológico. Me miró sonriente, con cara burlona de que le estaba bromeando. De veras quiero ir al zoológico ¿por que?. Aguantándose  la risa le preguntó a la taxista  -era una señora- donde quedaba el zoológico, ella comenzó también a poner cara de fiesta, le pregunto a mi compañero quien quería ir al zoológico y este me apuntó a mí. Y ahí los chinos explotaron y se largaron a reír a carcajadas, destemplándose los dientes. La mujer le decía que yo me creía un niño acaso y no podían parar de burlarse del hecho de que un hombre adulto quisiera ver animales.

En otra ocasión este mismo proveedor me invito a la bella ciudad de Hangzhou famosa por ser muy verde y tener un lago muy grande y lindo. Cuando estábamos alrededor del lago que es como un parque urbanizado gigante me di cuenta que había un zoológico. La vez anterior no habíamos alcanzado a ir al de Beijing. Al entrar lo primero que se veía era un inmenso circo lleno de graderías abarrotadas, donde tenían a unos tigres saltando por unos aros de fuego. No entendía que tenía que ver el circo con el zoológico. Luego pasamos por otras jaulas con animales, todas sucias, mal oliente y pequeñas. Luego nos metimos medio a “la mala” a un galpón donde estaban los elefantes y ahí me toco presenciar un espectáculo muy triste. Un amaestrador muy agresivo tenía a un gran elefante haciendo piruetas de levantar las patas y otras. Cuando el animal no respondía el tenía un punzón con el que constantemente le pinchaba para que siguiera sus instrucciones. Se veía al elefante sufriendo y estresado y al tipo totalmente indiferente y hasta sádico. Quedé descompuesto y con una sensación de tanta impotencia que nos debimos ir de inmediato

El primer año que estuvimos en Shenzhen también visitamos el zoológico local. Y a pesar que no estaba tan mal cada cierto rato tenían funciones circenses. Una que vimos también era muy deprimente, mantenían a los animales en un desfile girando alrededor de un escenario haciendo cosas ridículas contra su voluntad y además en una total desorganización. Camellos, elefantes, jirafas, monos, toda una gran arca de Noé anárquica. Y el sumun era que tenían una cuerda en altura entre dos postes, habían puesto a un oso pardo para que se balanceara en monociclo. Pude ver como el oso se resistió hasta que los domadores tuvieron que rendirse. Seguramente el pobre se debe haber llevado una gran tortura por no querer colaborar con la función.

Todos estos ejemplos muestran cual es el concepto que tienen los chinos de los animales. Para ellos son cosas que están al servicio del hombre. Sirven como alimento, pieles, comercio  o  también para plena diversión en los escenarios descritos.

 No hay conciencia masiva de respetarlos y protegerlos en su entorno, o de los zoológicos como una reserva protectora de las especie en peligro de extinción. Su idea de ellos es el espectáculo de circo, los animales están ahí para reírnos de sus monadas guiados-maltratados por sus domadores.

Alguna vez leí un pequeño análisis que planteaba que en China si apenas se respetaba a la gente que se podía esperar de los animales, haciendo todo un vínculo entre los derechos humanos, la democracia y como toda la violencia reprimida de la sociedad terminaba recayendo sobre los animales que son los más débiles. Yo discrepo bastante de eso porque no creo que sea un problema sociológico exclusivo de los chinos.  En un viaje a Tahilandia este año pudimos ver como en los famosos paseos en elefantes usaban también punzones y como estaba lleno de crueles shows de monos encadenados por el cuello. Que decir la información bien respaldada de las cacerías furtivas en Africa, las matanzas por el marfil etc. Y sin ir más lejos el zoológico de Santiago donde la gente insiste en tirarles basura a los monos, alimentar con golosinas a las especies y otras aberraciones que por suerte han ido mejorando. En Chile  y sobre todo en sectores populares los circos siguen usando “bestias” alimentadas con comida de perro y maltratadas. Por tanto es difícil hacer una correlación muy fina entre política y maltrato animal. Dudo que si este país estuviese gobernando por los antiguos emperadores el tema estuviese mucho mejor.

Más bien me inclino a pensar que como tantas otras cosas es un tema de desarrollo social. China es un país que ha crecido al ritmo más vertiginoso de la historia humana en estos últimos veinticinco  años y lo que otrora eran villas pobres en estas décadas se transformaron en modernas ciudades. Conozco chinos jóvenes de veintitantos que de chico debieron comer ratones cocinados por sus padres en tiempos de hambrunas. Algunos de estos mismos muchachos son hoy en día universitarios que se mueven al ritmo de la globalización, profesionales capaces de manejar varios idiomas.  El hormigón puede levantarse en pocos años  y transformar el paisaje urbano pero los procesos mentales y culturales de una sociedad no. Esto va a un ritmo mucho más lento.

En china se escupe en la calle, se fuma en espacios cerrados,  mucha gente tira basura en cualquier parte, se empuja en las filas y a los niños se les castiga golpenadolos en la casa, calle y en los colegios como algo normal. Claramente hay un concepto de urbanidad y costumbres que sobrepasa cualquier consideración de relativismo cultural. Hong Kong que también es totalmente chino que queda pegado a la china continental pero que llevo más de cuarenta años de desarrollo exhibe otra conducta propia justamente de ese desarrollo.  Volviendo al tema, he visitado zoológicos y el trato hacia los animales en Hong Kong y son tan cuidadosos y evolucionados como los mejores del mundo.

Por ello no creo que sea justo colgarle el cartel de la represión política a los chinos por su actitud hacia los animales. Esto avanza al ritmo que el resto de lo demás. De hecho ya en Guangzhou me tocó visitar un zoológico que está muy cuidado donde tienen un reservorio de Pandas. Todo muy bien protegido y ya a niveles mucho más evolucionados de lo que había visto antes. Por tanto todo confirma que es un proceso camino al desarrollo mental de una sociedad que aunque no lo parezca recién está empezando en su vinculación con cierta conciencia global.

viernes, 23 de agosto de 2013

Shekou Tarde-Noche

Hace unas semanas escribí sobre lo que ocurre en nuestro barrio  muy temprano en la mañana. Ahora quisiera contar como es en la tarde-noche y la noche. Para ello tengo la ventaja  de vivir en un país que es inusualmente seguro y que por tanto es absolutamente caminable de forma distraída y observante,  además del hecho de que entre mi oficina y mi departamento sólo hay treinta minutos a pie.

Shekou es un barrio donde viven la mayoría de los extranjeros de Shenzhen más del 80%. Pero esto ni de cerca significa que sea un ghetto de “laowais” no debemos representar ni el 5% de la población de esta zona. No obstante el hecho es lo suficientemente influyente y atractivo para que existan en varios puntos bares, restaurantes y comercios orientados en cierta manera a los foraneos pero que igual son frecuentados mayoritariamente por los chinos que  les gusta "lo western". 

Otra cuestión re interesante es que es el barrio más residencial y exclusivo pero al mismo tiempo y a diferencia de Santiago y muchas capitales latinoamericanas es para nada segregado. A cuadras de los edificios más costosos de toda china están verdaderos dormitorios obreros iguales a los que se ven en la zona industrial de Baoan, o sea ricos, clase media y pobres conviven en un espacio más o menos común.

Una de las cosas que más llama la atención es la cantidad de gente que anda en las calles de noche. Mi recorrido habitual va desde "Sea World" que es el punto neurálgico de la zona, algo así como su gran plaza pública, llena de restaurantes y vida nocturna, pasando en su mayor parte por el "Old Shekou" que es el sector más extenso, comercial, chino y popular y llegando a los edificios de "Península" al borde del mar que es donde vivo. 

"Old Shekou" de noche hierve de gente. Está lleno de restaurant chinos que se repletan de comensales. Estos son muy sencillos, más parecido a un comedor popular tipo restaurant de caleta o de mercado en nuestros países. Con mesas a la calle confeccionadas de tubo de metal y madera aglomerada y asientos plásticos auspiciados por una marca de cerveza o bebida. Los platos  son unas preparaciones rarísimas  llena de vegetales, arroz y pedazos trozados de sabrá uno que cosa que expelen un olor muy fuerte a fritura intergaláctica que es propia de la verdadera comida China -valga la pena la distinción-  y que a mucha gente que he conocido y que ha venido a estas tierras les resulta insoportable. Las cocinas que están a la vista así como los cocineros no se ven muy limpias, alrededor de las mesas tampoco con los contenedores de basura a pocos metros. Pero debo decir algo por justicia, yo que he comido más de una vez en estos rincones o similares jamás me he enfermado del estomago en cambio en Chile en algunos locales muy respetados me he ido incluso intoxicado al hospital.

El porque hay tanta gente dando vuelta de noche en estos comedores y en las calles se puede explicar básicamente por el sol del día que normalmente no baja de los 30 grados en esta urbe con un verano de diez  meses pero también porque la mayor parte de los departamentos de la gente trabajadora promedio por ahorro de espacio y costo no tienen cocina y. Y es que el sistema es coherente ya que estos restaurant son muy baratos. La comida china en general en un restaurant simple o uno medio de buena calidad vale un tercio o incluso un cuarto de lo que cuesta un occidental. Además lo ocupan naturalmente como distracción social, hasta bien tarde se ve a la gente parloteando y compartiendo con amigos, colegas y novias en estos sitios.

Entre medio de este mismo sector, pero también en “Sea World” y cerca de un condominio de departamentos famoso llamado "Coastal Rose Garden" hay varios bares normalmente con una mesa de pool y varias chinitas jóvenes,  lindas y semi desnudas esperando o agasajando sus clientes. Los nombres de estos bares lo dicen todo "relax bar", "x-ta-sea", "I love you" etc. Normalmente se ven a gringos viejos, gordos y bien feos que de seguro en Estados Unidos o Australia no conseguirían más que una escoba paseando y toqueteando a chinitas prostitutas o simplemente chicas "que hay muchas" que ven a los “laowais” aunque sean hipopótamos como una oportunidad de ascenso social e incluso salir de China.  

Pero sin duda lo más atractivo es que tipo 20:00 en varias plazas y abajo de los principales edificios las señoras y sobre todo viejitas de la tercera edad -por ahí se incorpora alguna jovencita y hasta un caballero- ponen música alegre y se ponen a bailar en unas coreografías muy masivas. Algunas ya en pijama o en bata. El sistema es tipo "follow the leader" o sea una instructora va marcando las simples coreografías gimnásticas y las demás en una serpenteante fila las van siguiendo. Estos grupos pueden llegar fácil a ser de 50 personas o más y religiosamente están levantando sus manitas y “moviendo el bote” todos los días a la misma hora.

En la costanera del frente de mi casa se llena de gente. Unos chicos hacen en una explanada ejercicios en patines. Bajo un toldo unas señoras bailan unos danzas chinas tradicionales, otros hacen taichí y mucha pero mucha gente simplemente pasea y comparte. Y es que yo diría que esto es un aspecto bien valorable de la cultura china; ellos ocupan y disfrutan el pleno sus espacios públicos.
 
 
Sea World la Gran Plaza Pública


Chicas esperando a sus clientes en un bar de Old Shekou

Comedor a la calle de Old Shekou


El Gran Baile de la noche
 

domingo, 7 de julio de 2013

Masajes Chinos: Placeres y Sorpresas


De las mejores cosas de China son sus masajes. En este país hay una amplia cultura al respecto. Prácticamente cada dos cuadras encuentras un centro de masajes y normalmente muy económico. El sur de China de hecho es considerado "el paraiso del SPA".
 
Los masajes son normalmente de dos tipos: masajes de pie (foot Masasage) o  masajes de cuerpo (body Massage). Claro que hay un tercero muy apetecido por los extranjeros pero bueno es difícil catalogarlo en rigor como masaje.
 
El primero, masaje de pie es una delicia por 15 dólares o menos te sientas en un sillón muy cómodo, te ofrecen fruta y té. Luego traen un balde de madera grande con agua tibia y al que le ponen, flores, leche y brebajes sorpresa y ahí introduces tus pies que se preparan mientras te hacen un masaje en los hombros, espalda, brazos y cabeza. Luego de esa larga previa estiras tus pies, el o la masajista saca unas botellitas de aceites aromáticos y comienza el proceso.

Recomendaciones: pedir que te traten con suavidad, con mucha en verdad. Los chinos especialmente se hacen un masaje muy duro en que te pueden enterrar los nudillos hasta casi ser atravesado el pie. Ahí pasa del placer a la tortura. También es importante controlar las cosquillas que es el gran secreto del disfrute, debes tratar de estar relajado o le puedes largar  una patada en la cabeza al masajista. Y por último es bueno saber que puedes elegir a quién te hace el masaje. A mi por ejemplo no me gusta que me masajee un hombre.
 
El segundo, masaje de cuerpo es en una clásica camilla de masajes, con ese orificio en la cara para que quedes bien horizontal. Puede ser con aceites aromáticos o sin él. Siempre es mejor, mucho más agradable y suave con aceite. Es completo desde los pies a la cabeza con mucha atención en hombros y espalda. La recomendación es la misma avisar del principio que sea suave o te pueden dejar como boxeador amateur contra Muhammad Ali, además si no tienes nudos en la espalda u hombros es mejor no hacerlo porque no es en rigor un masaje de relajación sino descontracturante.

Un tema importante en todo esto es elegir bien el masaje que quieres. Si pagaste muy caro y te llevan a una pieza individual con cama y te aparece una chinita guapona en minifalda es que elegiste sabiendo o sin saber la alternativa tres.

 Yo sé que en esto seré bien festinado pero a mí no me gusta probar chicas pagadas. Respeto profundamente su milenaria profesión que la encuentro de veras mucho más digna que muchas y a sus trabajadoras tan valorable como cualquiera y más. Sin embargo estoy felizmente enamorado y además para mí el sexo no puede ser sólo $$$$$$$.
 
Sin embargo me ha pasado un par de veces que los proveedores me han ofrecido sesiones de masajes en que de sorpresa han aparecido despampanantes chinitas y créame el que me crea no sin dolor de dientes por decirlo en forma fina he dicho que no. Porque además soy de la mitad de los hombres al que le gustan las orientales. Acá en la comunidad latina hay una vieja discusión al respecto de si son guapas o no.
 
Como anécdota el año pasado fui a un centro de masajes de un hotel cinco estrellas con un cliente que era un señor de bastante edad. Quería que conociera los masajes chinos de pie y cuerpo y se relajara.  Pedí el masaje tailandés que me insistieron que tomara porque era muy bueno. Y cometí el error de aceptarlo sin mucha información.
 
La parte de los pies perfecta y el señor estaba muy contento. Pero luego nos vinieron a buscar un par de chinitas bien altas como modelos nos agarraron de la mano y nos metieron cada uno a un cuarto. Cuando vi que era una cama comprobé que había cometido un serio error. La chica que carraspeaba inglés no entendía nada cuando le dije no quería "sex massage" y le pedí que me hiciera masaje normal que por supuesto que dada su especialidad resulto ser pésimo. Pero mi preocupación estaba en la pieza contigua. De pronto el cliente salió súper enojado. Yo debí ir a verlo rápido estaba con la cara consternada y me alego en términos muy duros. Debimos partir rápido, pagar caro y yo recibir un buen reto del "cómo se me ocurría", me sentí pésimo y me recriminé de cómo no haber sido más cuidadoso. Además el pobre caballero que salió nervioso no pudo dormir en toda la noche, quedó impactado.
 
Al otro día el mismo me insistió que quería repetir masaje de pie. Fuimos y para sorpresa mía y sin aviso previo vi que pidió además masaje Tailandés. " ¿Pero cómo? no es que a usted....?. .Y me miro el octogenario con cara de pillín. "Tengo un asunto privado que resolver". La misma chinita que antes lo había dejado como jalea de nervioso se lo llevo a la “Oscurito”. Volvió feliz sonriente y relajado y esa noche durmió como tronco.  

domingo, 12 de mayo de 2013

¡Los perros chinos no ladran!!!


Venirse a vivir a China  fue sin duda una decisión audaz, pero haberse traído a nuestras dos perras salchichas fue una locura completa, solo explicable por el amor que les tenemos. Para empezar trasladarlas fue muy caro - equivalente a un pasaje normal de un humano por cada una - y además en China hay que registrarlas en una oficina del gobierno y pagar un impuesto especial. Cuento aparte,  en esa oficina te piden además una foto tamaño pasaporte de las perras.... sólo en China pueden pedir eso ¿cómo se le toma una foto carnet a un perro? Faltó pedir que el animal apareciera sonriendo.

Sin embargo, lo más complejo de todo es que las perritas se han portado malito.

A los pocos meses que llegamos, en la Administración nos alegaron en un par de ocasiones que  hacían mucho ruido cuando las dejábamos solas. No les hicimos mayor caso porque nos parecía una exageración de algún tipo amargado. Pero cuando nos pegaron un cartel en la puerta firmado por todos los vecinos del condominio amenazándonos con una demanda tuvimos que de verdad tomar medidas. No seríamos tan giles de tener líos judiciales, menos en un país extranjero. Para empezar nos detuvimos a escucharlas cuando salíamos y, de verdad, especialmente la Luna que es la perra más chica, no ladra, grita como si fuera un velociraptor, con unos alaridos agudos horribles que se escuchan por todo el barrio.

Entonces preocupados fuimos al veterinario chino a pedirle su opinión y él lo veía de lo más sencillo, había dos opciones: electricidad o cercenarlas. En la primera, se les pone un collar electrónico especial en el cuello, de manera que cuando ladran se activa un sensor que les electrocuta el cogote y, obviamente, el perro aterrado deja de ladrar. En la segunda, simplemente se le cortan las cuerdas vocales con una operación de cuchillazo, o sea que cuando se les cruzara un gato parecerían canes de película muda, moviendo el hocico sin que salga de ellas ruido alguno.

Dadas que las alternativas del doctor Mengele oriental no nos parecieron apropiadas, al final buscamos nuestras propias soluciones como dejarlas en unas jaulas caniles con calmantes cuando saliéramos por periodos cortos y, cuando fueran varias horas, llevarlas a un hotel de perros. No es  perfecto, ni nos gusta pero no quedó otra y ha funcionado en todo este tiempo.

Pero hay otra cuestión que nos hemos dado cuenta con el tiempo. Cuando sacamos a pasear  en las mañanas a las salchichas con sus collares y correas, éstas le ladran a los otros perros, a los dueños de los perros, a la gente que va trotado, a los pájaros, a los insectos y al planeta Tierra completo. En cambio los perros chinos van sueltos al lado de sus dueños paseando disciplinadamente y no ladran. Repito los perros chinos NO LADRAN, son mudos!!!

Esta cuestión que carece de lógica y perturba mi cabeza es simplemente así. Y no es un tema de raza, he visto puddle, pastores ingleses, chihuahuas, labradores y hasta otros salchichas y todos son iguales, a duras penas un guauu, y eso que la palabra china para decir perro es una onomatopeya, algo así como Goouu. Debe ser difícil explicarle a un niño chino que es un Goouu si no hacen Goouu.

Aún no le encuentro la vuelta a esto, pensé en algún minuto que quizás a todos los perros les cortan las cuerdas vocales o los electrocutan. Pero el tema no va por ahí. No es sólo una cuestión de ladrido, los perros no andan corriendo como locos, ni se pelean, van siempre tranquilos y buenos al lado de su amo sin collar alguno. Perros verdaderamente Zen. Comparado con ellos, mis mascotas Jurasic Park son un verdadero desastre.

Un verdadero misterio, no pueden haber factores culturales, ni sociológicos en los perros.... supongo. Como sea, si alguna vez descubrimos el secreto valdrá la pena contarlo.

lunes, 29 de abril de 2013

La Gran Carrera


Nuestro  buen amigo mexicano Alex, director de la filial en Shenzhen de una importante compañía de accesorios eléctricos nos contó un cuento-fábula que grafica la noción de competencia que existe en China.

“Si pones a un chino a pelear con un japonés gana holgado el chino que es más agresivo y acostumbrado a luchar. Pero si pones a dos japoneses y a dos chinos, triunfan por lejos los japoneses que tienen mentalidad colectiva y saben trabajar en equipo, en cambio los chinos sentirán la amenaza entre ellos mismos y antes de atacar a los japoneses se van a tratar de matar entre ellos”.

En su visión, los chinos desde que nacen están mirando la cuna del  lado, observando a su alrededor a los otros recién nacidos y evaluando cómo vamos en la carrera.  Alex, que experiencia no le falta con sus trabajadores y ejecutivos, dice:  “el ADN de los chinos de hoy es pura, fuerte y dura competencia”.

Efectivamente, en mi propia experiencia he podido comprobar esta premisa. Los chinos laboralmente se tratan con profunda desconfianza cuando perciben que ambos son “players” de un juego similar. Alguna vez me ha tocado inocentemente presentar a dos empresarios chinos amigos y se dan entre ellos un saludo de hielo y se miran como si fueran boxeadores.  

Esto se puede  vincular directamente con la educación y la actitud que tiene la sociedad hacia ella. El sistema escolar y universitario chino no es inclusivo, ni nada cercano a la teoría psicológica humanista que tanto ha  influido a Occidente. Acá el profesor es un dios, los alumnos escuchan y aprenden. No hay espacio para la disidencia y menos para la rebeldía adolescente, ni los desordenados. Para nosotros es de locos, pero acá los alumnos en clases se portan bien. La escuela es estudio y a presión. ¿El por qué? Primero, por factores culturales e históricos de una sociedad en esencia verticalista que sería largo detallar, pero más simplemente porque sólo los mejores acceden a entrar a la universidad. Y más aún, sólo los excelentes logran entrar a las mejores universidades y carreras. Por tanto no hay posibilidad amagues o dudas. El estudio marcará para siempre el futuro y estatus del muchacho y no sólo de él sino también de su familia.

Qué diferente a la educación en crisis de Occidente y de Chile, en particular, donde los colegios a veces parecen navegar a la deriva; los profesores llenos de dudas morales y metodológicas,  los alumnos queriendo hacer la “cimarra” o “capear clases”, y donde muchas veces  la enseñanza y el aprendizaje pasan a un segundo plano ante lo social. La frase tan manida de muchos apoderados en Chile respecto a la escuela “primero me interesa que mi hijo sea feliz en el colegio”, en este país sería de verdad motivo de carcajada con las manos en el estómago.

Con esto no estoy haciendo un juicio favorable, ni mucho menos alabando al sistema chino. Para nada. La cuestión de la híper exigencia es bien brutal. Muchos padres llevan a sus hijos sábados y domingos a clases extras al colegio o a institutos de inglés o entrenamientos deportivos de élite. El tiempo libre, compartir en familia u otros, tiene una valoración menor en esta gran carrera.

En este mismo sentido y en todos los niveles etarios cualquier tarea, ocupación, deporte o hobbies está enfocado a la competencia. Cuando llegué con mis hijos a este país los puse en clases de fútbol donde había otros niños latinos. Y me sorprendió que no existía la idea de “llevar al niño para que hiciera deporte y se distrajera”, nada, acá las clases son para ganar. Lleno de torneos competencias, prácticas dos o tres veces por semana como si se jugara cada renacuajo la copa del mundo. Yo mismo  me inscribí en clases de Taichi para hacer una actividad que me relaje. A la segunda clase me pasaron CD con video y libros y a estudiar. No se trata de distenderse.

Incluso el amor es secundario. Son escasos o más solapados los noviazgos o pololeos adolescentes, pues se consideran como pérdida de tiempo y distracción del rigor académico y los resultados que requiere esa edad.

A nivel laboral, obviamente todo va en el mismo sentido. El sistema promueve largas jornadas de trabajo, sábados y domingos son si se puede para trabajar. Y, a diferencia de lo que creemos, es más auto-explotación que explotación. Trabajar, producir, rendir es la forma de vida. Muchas veces les he preguntado a conocidos chinos que hacen en su tiempo libre. Y me miran con cara entre disculpa y de qué me habla este extraterrestre.

Es común que la gente abandone por largas jornadas a sus hijos e incluso su familia nuclear por el trabajo. He podido conocer de primera mano cómo algunas mujeres mandan a sus hijos de pocos meses a vivir con sus madres a otra ciudad o a su home town porque no tienen tiempo para cuidarlos. O bien, hombres que simplemente se van a vivir solos lejos de los suyos porque encontraron un nuevo empleo; e incluso un conocido chino con su esposa que hace más de un mes que no pasan algunas horas con su único hijo porque tienen que echar a andar su fábrica que está en plena producción.

Aunque poco a poco  -y en honor a la verdad - esto está empezando a cambiar y, a pesar que la curva del hastío y la salud está llevando a la clase media más acomodada a mirar con más simpatía el tiempo libre y las vacaciones,  acá se sigue viviendo en vértigo permanente.

lunes, 1 de abril de 2013

Ir al Dentista en China....


Uno de estos días estaba yo disfrutando de una bolsa de maní Chino. Acá el maní es muy popular, barato y rico. Incluso todo lo cocinan con aceite de maní –que es bien malito- en vez de maravilla. De pronto, uno de los granos me resultó duro como piedra y reclamé al universo por la falta de prolijidad de los chinos en empacar sus cosas. Pues bien, al rato sentí algo raro en mi boca, la recorrí por dentro y mi lengua descubrió la intriga, me acababa de comer uno de mis dientes… no era culpa de los chinos.

No sé cómo, pero se me había salido completa una muela, dejándome un hoyo con contacto directo con la raíz. Tomaba algo helado o una simple respiración profunda y se me paraban todos los pelos. Debía ir al dentista urgente. El detalle escabroso… estaba en China.

Mis recuerdos del dentista son atroces. Mientras muchos niños rememoran con indiferencia y hasta cariño sus idas a este especialista, para mí fue lo contrario. Mi padre mi llevaba donde la señora Margot que atendía en el centro. Nunca podré olvidar los gritos desgarradores  que salían de los niños grandes, pequeños y hasta adultos que entraban a su sala y se sentaban en su silla de tortura. Y por cierto los dolores horribles que me provocaba, al punto que muchas veces me ponía tan nervioso que ni siquiera me tomaba la anestesia. Creo que la vieja %&&%$· debió ser directamente torturadora.

El asunto era que no tenía tiempo para esperar debía arriesgarme a ir a un dentista chino. Le pregunté a mi amigo Ernesto que me recomendó uno donde se había hecho un tratamiento y con la Patty de la mano y muerto de susto partí para allá.  Al llegar, nos recibieron con mucha alegría dos chinitas que nos llevaron donde el doctor. Era un señor de aspecto serio que no hablaba inglés, por tanto sus ayudantes eran sus traductoras. Me revisó y me dijo que debía ponerme una corana porque se me había salido el diente y que parecía que la raíz estaba bien, pero si me llegaba a doler había que hacer un tratamiento conducto. Eso además, me aterró desde el bolsillo.

Me mandaron a sacar unas radiografía al salón de al lado. Era un pedazo del futuro, con una maquina gigante blanca llena de brazos y cámaras como un ”transformer” que te atenazaba, ahí me apoyaron para morder una lámina, se activaron unas luces, ruiditos y ya. Pero la chica que manejaba por fuera el asunto movía la cabeza como que algo había salido mal, entonces llegó otra chinita y me hizo volver a morder y de nuevo luz y ruido, pero nada. Entró otra y otra apretando botones, teclados, pantallas táctiles etc. Esto de cuando se multiplican y agrupan las chinitas es siempre un síntoma de que las cosas no van bien. Eso me dio mala espina y aumentó mi tensión. Cómo no eran capaces de hacer funcionar la radiografía cibernética. Finalmente, cuando ya habían llegado unas seis chicas, y la confusión era total, y yo todavía con la placa en la boca llegó el dentista y puso orden, se haría el asunto sin radiografía. Y de vuelta a la silla del dentista.

Luego el doctor me preguntó que cuál corona quiero, si de cerámica, cerámica con metal, metal solo, aleación y otras veinte opciones. Me dijo que me convenía muchísimo el diente de cerámica, porque es más lindo, muerde mejor, da más estatus, casi que era el diente de la serpiente de agua del calendario chino. Pregunto los precios y claro la famosa corona costaba como 500 USD. Decidí ponerme uno de metal no más, total se trataba de una muela y excepto que un día quede inconsciente con la boca abierta nadie se va a dar cuenta lo que tengo tan adentró de mi boca. Pero dale con el de cerámica y su carácter esplendido y la volví a rechazar. Como dicen los mexicanos la religión de este país es “la lana”.

Cuando ya estaba listo y el dentista preparaba su accionar, un pensamiento perturbador recorrió mi cabeza  al punto que estuve a punto de pararme e irme. Me acordé que alguien me había contado que en la medicina China el dolor es síntoma de salud. Usan dosis pequeñas de medicamentos de todo tipo ya que tienen la teoría de que el dolor ayuda a testear el estado del paciente. Entonces pensé…. Chuta estos tipos no deben usar anestesia. Me morí de miedo, me puse pálido y me quise arrancar. El dentista le preguntó a la chinita qué me pasaba, yo miraba a la Patty con cara de “sáquenme de aquí”. Entonces consulté derechamente  si usaban anestesia o no, con la sensación de que no habían entendido mi inglés y, por cierto, me miraron con cara comprensiva al mismo tiempo como diciendo “pobre Laowai estúpido”. Por su puesto usaban anestesia. “Just relax” me dijo la chinita, cerré los ojos, miré a la Patty por última vez como si fuera un chimpancé que están a punto de mandarlo a orbitar al espacio, cerré los ojos y me entregué.

Debo decir que el dentista chino era seco, no me dolió casi nada, usaba incluso anestesia previa de cremita para poner las inyecciones de la anestesia dura. Y cuando me ponía muy tenso la chinita me pasaba un pañito húmedo por la frente y de nuevo “just relax”. Todo perfecto.

Lo único desagradable es que el dentista se acerca a tu boca y quedas muchas veces pegado a su cara, y el dentista como la mayoría de los chinos tenía un aliento a dragón oriental de la madre cebollín horrible, un par de veces esto me provocó arcadas y estuve a punto vomitar con todos los instrumentos, taladro y mangueritas adentro de mi boca. Por suerte, lo pude controlar.

A la salida agradecí a todos con rostro de satisfacción y alivio y pregunté qué  cosa no podía morder con aquel diente. Nuevamente, me miraron con cara de “laowai estúpido” y me dijeron que lo único que no podía masticar era hueso. Me sentí como un labrador.

Pero fuera de eso, mi corona quedó perfecta, el trabajo fue de primera y debo decir al igual que el hospital chino que hasta ahora la medicina en china me parece muy re estupenda.

domingo, 17 de marzo de 2013

Cambios más rápidos de lo esperado en China

La relación que existe entre la imagen que la gente tiene de China y lo que realmente vemos quienes vivimos o viajamos con frecuencia acá, da para muchas páginas. Normalmente, se enfoca la discusión hacia la democracia y los DDHH, y en ello siempre termina apareciendo esa suerte de relativización experiencial recogida también de la opinión de los mismos chinos de lo complejo que es este país.

Pero hay otras cuestiones menos cargadas, igual de manidas y bien interesantes relacionadas con el empleo; y es que definitivamente los chinos no trabajan como se suele decir por un plato de arroz, o al menos hace rato que ya no lo hacen. El desarrollo del país, la competencia y las leyes sociales, entre otros han elevado los salarios en forma increíble. Al respecto están ocurriendo varios fenómenos al unísono:

Por primera vez hay una escasez de mano de obra obrera y personal, en general, en las grandes ciudades industriales. Las fábricas se quejan que cada vez es más difícil contratar y retener a los trabajadores de las lineas de producción, piden salarios más elevados y se cambian de empleo con mayor facilidad si es que la competencia les ofrece mejores condiciones. La especialización es mayor, hay más capacitación y las ganas de surgir y ser "alguien" también influyen La inflación de las rentas es increíble hay una costumbre en China que los sueldos se renegocian una vez al año después de cada año nuevo chino y ese incremento es - al menos - del 10% o más. Un asistente (a) calificado bilingüe, por ejemplo, ganaba hace tres años en promedio 2000 yuanes,hoy es difícil encontrar alguno por menos de 5000 o más.

Esto está llevando a que muchas empresas se estén cambiando de ubicación desde las prósperas y costosas Shenzhen, Shanghai, Guangzhou, o Beijing, hacia zonas más deprimidas del territorio en busca de mano de obra barata. Pero rápidamente, y producto del crecimiento y desarrollo en esos mismos centros urbanos,  los salarios tienden a igualarse. Más aun, ya se percibe un éxodo de ciertos rubros fabriles hacia otros países menos desarrollados como Indonesia, Bangladesh, India, Camboya y Vietnam.

La competencia entre industrias es tremenda, tanto enfocada hacia el mercado externo como - especialmente- al cada vez más apetecido, interno. La dinámica comercial no permite que los precios (de venta de producción) suban y esto provoca que la lucha y las armas de retención y expansión de carteras de clientes sea cada vez más brutal y carente de escrúpulos, así los márgenes de utilidad entre inflación salarial y alta competencia se estrechen más y más. Ergo la presión es durísima.

Ya China no es una baratela y la presión viene desde abajo. El incremento de la calidad de vida lleva aparejado que la gente viva cada vez menos en las fábricas y presione por jornadas laborales mucho más razonables y menos explotadoras. Por primera vez y tímidamente el tema medioambiental se empieza a hacer presente en la legislación y la cultura, lo que nunca es gratis. Los precios de los bienes de consumo también son cada vez más altos. Shenzhen por ejemplo es una ciudad igual o más cara que Santiago y no lejos de igualar a la rica y costocísima vecina, Hong Kong.

Entonces todo este mito de la China como una gran fábrica llena de niños explotados, paisajes grises y pobreza extrema y militarización, como una Corea del Norte pero de economía abierta es absolutamente ajena a la realidad. Este es un país híper consumista, cada vez más moderno, competitivo, con grúas de construcción y crecimiento en cada esquina. Shenzhen, Shanghai, Guangzhou, Beijing, Ningbo y muchísimas otras mega-urbes que plagan este territorio son cada vez más prósperas y modernas .

Mucho más rápido de lo que se pensaba, los 1300 millones de chinos están empezando muy embrionariamente a no dar abasto para continuar siendo la fábrica del mundo. Es difícil estimarlo, pero quizás en unos cinco años más el centro productivo se traslade con fuerza al sur de Asia donde varios países pobres y superpoblados están esperando o ya construyendo su oportunidad. China pasaría como Hong Kong, Japón o Corea a elevar su estándard poblacional y, al mismo tiempo, a sofisticar su industria.

Y es que guste o no el capitalismo como lo prueba la historia se mueve siempre en la búsqueda de costos bajos de producción, países donde las leyes sociales importen poco, las jornadas sean largas y los salarios lo más reducidos posibles. Para ello el cinismo de las grandes corporaciones del primer mundo es evidente, lo que sus legislaciones laborales internas - como la "esclavitud"- hace rato abandonaron, lo soslayan con gusto en estos territorios para que a sus ejecutivos les den sus números azules.

No obstante, también luego de esa explotación y depredación como el lado claro de la luna queda un halo de desarrollo y bienestar que nunca ha sido igualado ni por cerca por los experimentos socialistas. Claramente, sin apertura económica y al estilo maoísta, los chinos seguirían sumidos en el hambre y la desnutrición.

Pero también aparejado de modernidad capitalista, está la perdida de vidas y enfermedades de los que pagaron el precio inicial del capitalismo salvaje, la pérdida de los valores que trae la globalización, las tradiciones culturales, la copia kitch de lo foráneo, la corrupción, los nuevos ricos y ese mundo sin sustento espiritual que también se percibe acá como en otros lugares como nuestro Chile.

Es una ecuación rara y universal este capitalismo brutal.... Elevación de calidad de vida... Crisis moral y humana. Y acá como en otras partes parece hasta ahora no haber de otra.