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domingo, 2 de marzo de 2014

El dilema de elegir escuela en China


Para los extranjeros con hijos que viven o quieren mudarse a China, un tema muy importante desde el inicio es el de las escuelas. Como casi todos queremos que nuestros niños obtengan esa difícil combinación de que aprendan y sean felices, añadiendo el que aprovechen estos años para aprender inglés, chino y la cultura local, esta tela tiene mucho paño que cortar.

Partamos por los precios – y hablo sólo de mi conocimiento de Shenzhen y Guangzhou - un colegio privado internacional, esto es para extranjeros expatriados, no cuesta menos de 1200 dólares mensuales, muchos, USD 1500  y no pocos, USD 2000 por niño. El pago es semestral o trimestral “cash” y en adelantado, nada de cuotas, cheques o demases. Sus tarifas se reajustan anualmente y con una inflación no menor al diez por ciento. Claramente están pensadas para gente sin conciencia del dinero -marcianos- y como esos seres no existen, sólo los que no tienen más alternativa o las empresas transnacionales que envían a sus ejecutivos con sus familias a tamaña aventura son los que  pagan. Con esos valores incluso en mi querido “Chilito” educo como a cinco hijos y logro que mi perro hable arameo. ¡Si!!! Es de locos… ¡carísimo!!! La ventaja es que el niño o muchacho se encontrará en un ambiente diseñado para él, con compañeros que viven su misma realidad, clases en inglés y si no tiene el idioma, lo nivelan con paciencia. Además, en orden a las características de sus pupilos, la introducción del idioma y la cultura local se maneja con gradualidad.  Estas escuelas están acreditadas mundialmente lo que permite que cuando vuelvan a sus países puedan continuar los estudios en su mismo nivel. Las hay con currículum estadounidense, inglés, canadiense, francés, japonés, coreano, etc.

¿Qué tienen en contra además del precio? Que son verdaderas burbujas de niños extranjeros más o menos “bien”, reforzado con  el hecho de que no admiten a estudiantes chinos (la ley no lo permite) lo que aisla aun más a los estudiantes del entorno en que están viviendo.

Luego, está la alternativa de colegios privados chinos con curriculum en inglés. Una escuela así vale entre 1000 y 600 dólares mensuales y también debe ser pagada al contado. Los niños que asisten a ella son mayoritariamente chinos aunque muchas tienen una importante minoría de chicos extranjeros que no pudieron o no quisieron pagar las internacionales.

Yo diría que como todo en la vida tienen de luz y de sombra. Lo bueno, pueden llegar a mezclar muy bien la disciplina y rendimiento oriental con la creatividad y visión más panorámica de Occidente. Además, permite a los niños compartir con chicos locales que serán la mayoría de su curso lo que los inserta y los aleja de vivir en “ghettos”. Las clases de chino son de verdad por lo que aprenden muy bien el idioma. Lo malo, tampoco son baratas sino todo lo contrario y exponen a los pequeño, aunque sea parcialmente, a los aspectos menos graciosos y luminosos de la cultura oriental y china en particular que me da pie para pasar a la alternativa tres.

La tercera opción naturalmente es que los niños estudien en un colegio chino de currículum estatal. En este caso los precios son razonables como usualmente ocurre con los de su tipo en el mundo. Muchas familias que he conocido valoran el hecho que en estas escuelas esté garantizado que los chicos se comporten bien que la exigencia sea oriental o sea extremadamente exigente y que la obediencia sea vertical y muy estricta.

En base a la experiencia recogida y la de muchos amigos y conocidos me atrevo a decir que para la mayor parte de los occidentales resulta imposible imaginar a nuestros hijos estudiando en un colegio chino tradicional. Más aun, me atrevo a decir que es quizás el aspecto en que la brecha y choque cultural es más profundo.

Comenzando con lo idiomático, las clases son impartidas en chino Mandarín, un lenguaje muy difícil de asimilar. En vista de esta barrera sólo niños bastante pequeños que tienen una capacidad muy grande de aprendizaje -propia de su edad-  pueden aspirar a integrarse no sin dificultad. Pero entre más grande sean se le hará más difícil o derechamente imposible.

 Luego está la concepción educacional de oriente. En China las escuelas son tremendamente exigentes. Se educa no para aprender solamente sino para ser el mejor. Se asume que los niños en edad escolar deben vivir para estudiar. Es tanto así que usualmente los niños siguen yendo a la escuela también los sábados y domingos a reforzar materias o bien tienen actividades extra programáticas como asistir a un instituto de inglés, clases de piano o diferentes deportes. Pero todo esto,  no con un fin recreacional sino derechamente competitivo para ojalá ser un campeón o un gran virtuoso de la disciplina seguida. Por tanto el que inscribe a su hijo en una escuela china para que este sea “feliz”, se desarrolle  emocionalmente en armonía con la naturaleza, y otras vainas de corte humanista tan propia de nuestro hemisferio… que quede claro, eso aquí no existe. Trabajo duro es la consigna.

Respecto a la disciplina, esta tiene el aspecto positivo que los niños chinos se comportan perfectamente bien en clases y van a ella con el clarísimo y casi único fin de estudiar, cuestión que nos resulta increíble en nuestros países donde se mezcla la educación con lo social, los alumnos solo quieren salir a recreo y todo el sistema está en crisis de identidad y metodología. Sin embargo, dicha disciplina no es nada gratis, ya que se sustenta en premisas como el que los directores y los profesores son seres todopoderosos que simplemente hacen un traspaso de conocimiento a una audiencia sumisa. Un niño no debe jamás cuestionar a su maestro. Si lo hace genera efectos culturales graves en China como dañar el face (algo así como el honor-imagen) del maestro. Este asunto lleva a que sea de público conocimiento que en muchos países asiáticos los niveles de eficiencia sean los más altos del mundo, pues el modelo genera por así decirlo “buenos soldados”,  pero la creatividad e iniciativa se ven gravemente dañadas. Esto es evidente al punto que en el mercado laboral se requieran profesionales extranjeros en las áreas en que se precisa cierto talento.

 Respecto a lo anterior, es muy común ver en patios de escuelas que dan a la calle a los niños en formaciones militares ensayando marchas y canciones, mientras alguna autoridad les habla por micrófono o megáfono dándoles arengas, haciendo un discurso o una exaltación patriótica. Está permitido (socialmente, no por ley) castigar a los niños incluso físicamente en el aula. A pesar de que va comenzando cierta retirada en esto, aún es muy común que los profesores golpeen a los niños. Es totalmente válido que se usen ejemplos de reforzamiento negativo como decir “ustedes en esta prueba mostraron ser grandes alumnos no como Pedro que es un tonto”. Nuevamente, esta situación es - como dicen los argentinos - bien difícil de bancar cuando nuestra concepción educativa es bastante liberal y no marcial.

 Otro gran y complejo asunto es el de los regalos. Se usa mucho que los padres le hagan obsequios a los profesores, lo que parece a simple vista muy amable y normal. El problema es que muchas veces si no reciben presentes de determinado niño éste se puede ver apartado y no tomado en cuenta por el profesor. En palabras más duras, el regalo puede funcionar como una verdadera competencia de soborno para buscar que el maestro le preste más atención” a mi hijo que a los otros”.

Ahora, no quiero con esto cometer el grave error de plantear que nuestra educación es maravillosa y estos chinos están locos y equivocados. Quizás ellos haciendo un análisis parecido vean nuestras escuelas y digan cosas tan evidentes como: para qué van a la escuela los niños laowais si sólo molestan y se quieren ir de allí todo el tiempo; o critiquen la existencia de cigarrillos y drogas; o muchas otras cosas más en que al menos estamos complicados. Por lo demás es cosa ver de revisar la prueba de rendimiento internacional PISA y ver donde están los estudiantes orientales y los latinoamericanos. Simplemente digo, volviendo al inicio que en la situación de tener que buscar colegios en China para nuestros hijos resulta muy difícil que aceptemos el tipo de educación local porque es muy, demasiado, diferente con nuestros usos culturales.

jueves, 21 de noviembre de 2013

El trato hacia los animales en China


Ha ce unos tres años cuando aún no nos radicábamos en China un proveedor me invitó a un viaje por Bejing. Cuando estábamos en un taxi rumbo al hotel me preguntó que quería conocer de esa ciudad y comenzó a darme diferentes opciones; la Muralla China, Ciudad Prohibida, Palacio de Verano etc. Yo desde siempre amante de los animales quería conocer los pandas gigantes y algo había escuchado del zoológico de Beijing. Le dije entonces que podríamos ir al zoológico. Me miró sonriente, con cara burlona de que le estaba bromeando. De veras quiero ir al zoológico ¿por que?. Aguantándose  la risa le preguntó a la taxista  -era una señora- donde quedaba el zoológico, ella comenzó también a poner cara de fiesta, le pregunto a mi compañero quien quería ir al zoológico y este me apuntó a mí. Y ahí los chinos explotaron y se largaron a reír a carcajadas, destemplándose los dientes. La mujer le decía que yo me creía un niño acaso y no podían parar de burlarse del hecho de que un hombre adulto quisiera ver animales.

En otra ocasión este mismo proveedor me invito a la bella ciudad de Hangzhou famosa por ser muy verde y tener un lago muy grande y lindo. Cuando estábamos alrededor del lago que es como un parque urbanizado gigante me di cuenta que había un zoológico. La vez anterior no habíamos alcanzado a ir al de Beijing. Al entrar lo primero que se veía era un inmenso circo lleno de graderías abarrotadas, donde tenían a unos tigres saltando por unos aros de fuego. No entendía que tenía que ver el circo con el zoológico. Luego pasamos por otras jaulas con animales, todas sucias, mal oliente y pequeñas. Luego nos metimos medio a “la mala” a un galpón donde estaban los elefantes y ahí me toco presenciar un espectáculo muy triste. Un amaestrador muy agresivo tenía a un gran elefante haciendo piruetas de levantar las patas y otras. Cuando el animal no respondía el tenía un punzón con el que constantemente le pinchaba para que siguiera sus instrucciones. Se veía al elefante sufriendo y estresado y al tipo totalmente indiferente y hasta sádico. Quedé descompuesto y con una sensación de tanta impotencia que nos debimos ir de inmediato

El primer año que estuvimos en Shenzhen también visitamos el zoológico local. Y a pesar que no estaba tan mal cada cierto rato tenían funciones circenses. Una que vimos también era muy deprimente, mantenían a los animales en un desfile girando alrededor de un escenario haciendo cosas ridículas contra su voluntad y además en una total desorganización. Camellos, elefantes, jirafas, monos, toda una gran arca de Noé anárquica. Y el sumun era que tenían una cuerda en altura entre dos postes, habían puesto a un oso pardo para que se balanceara en monociclo. Pude ver como el oso se resistió hasta que los domadores tuvieron que rendirse. Seguramente el pobre se debe haber llevado una gran tortura por no querer colaborar con la función.

Todos estos ejemplos muestran cual es el concepto que tienen los chinos de los animales. Para ellos son cosas que están al servicio del hombre. Sirven como alimento, pieles, comercio  o  también para plena diversión en los escenarios descritos.

 No hay conciencia masiva de respetarlos y protegerlos en su entorno, o de los zoológicos como una reserva protectora de las especie en peligro de extinción. Su idea de ellos es el espectáculo de circo, los animales están ahí para reírnos de sus monadas guiados-maltratados por sus domadores.

Alguna vez leí un pequeño análisis que planteaba que en China si apenas se respetaba a la gente que se podía esperar de los animales, haciendo todo un vínculo entre los derechos humanos, la democracia y como toda la violencia reprimida de la sociedad terminaba recayendo sobre los animales que son los más débiles. Yo discrepo bastante de eso porque no creo que sea un problema sociológico exclusivo de los chinos.  En un viaje a Tahilandia este año pudimos ver como en los famosos paseos en elefantes usaban también punzones y como estaba lleno de crueles shows de monos encadenados por el cuello. Que decir la información bien respaldada de las cacerías furtivas en Africa, las matanzas por el marfil etc. Y sin ir más lejos el zoológico de Santiago donde la gente insiste en tirarles basura a los monos, alimentar con golosinas a las especies y otras aberraciones que por suerte han ido mejorando. En Chile  y sobre todo en sectores populares los circos siguen usando “bestias” alimentadas con comida de perro y maltratadas. Por tanto es difícil hacer una correlación muy fina entre política y maltrato animal. Dudo que si este país estuviese gobernando por los antiguos emperadores el tema estuviese mucho mejor.

Más bien me inclino a pensar que como tantas otras cosas es un tema de desarrollo social. China es un país que ha crecido al ritmo más vertiginoso de la historia humana en estos últimos veinticinco  años y lo que otrora eran villas pobres en estas décadas se transformaron en modernas ciudades. Conozco chinos jóvenes de veintitantos que de chico debieron comer ratones cocinados por sus padres en tiempos de hambrunas. Algunos de estos mismos muchachos son hoy en día universitarios que se mueven al ritmo de la globalización, profesionales capaces de manejar varios idiomas.  El hormigón puede levantarse en pocos años  y transformar el paisaje urbano pero los procesos mentales y culturales de una sociedad no. Esto va a un ritmo mucho más lento.

En china se escupe en la calle, se fuma en espacios cerrados,  mucha gente tira basura en cualquier parte, se empuja en las filas y a los niños se les castiga golpenadolos en la casa, calle y en los colegios como algo normal. Claramente hay un concepto de urbanidad y costumbres que sobrepasa cualquier consideración de relativismo cultural. Hong Kong que también es totalmente chino que queda pegado a la china continental pero que llevo más de cuarenta años de desarrollo exhibe otra conducta propia justamente de ese desarrollo.  Volviendo al tema, he visitado zoológicos y el trato hacia los animales en Hong Kong y son tan cuidadosos y evolucionados como los mejores del mundo.

Por ello no creo que sea justo colgarle el cartel de la represión política a los chinos por su actitud hacia los animales. Esto avanza al ritmo que el resto de lo demás. De hecho ya en Guangzhou me tocó visitar un zoológico que está muy cuidado donde tienen un reservorio de Pandas. Todo muy bien protegido y ya a niveles mucho más evolucionados de lo que había visto antes. Por tanto todo confirma que es un proceso camino al desarrollo mental de una sociedad que aunque no lo parezca recién está empezando en su vinculación con cierta conciencia global.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Las Sorpresas de la Comida China


La comida es uno de los grandes temas de vivir en este país,  Y es de hecho uno de los aspectos en que más nos diferenciamos de los chinos al punto que pareciera –como ya lo he dicho en otras ocasiones- que o ellos o nosotros fuéramos extraterrestres.

Partamos con que consideran que los alimentos contienen ciertos elementos de la naturaleza como fuego, frío, humedad, etc. Las carnes, frituras y algunas frutas como Lichi contienen fuego, el pepino y varias verduras tienen frio y los alimentos congelados humedad. Entonces en absoluta coherencia con la medicina china se cuidan de no comer cosas con mucho fuego, o mezclarlos con frio para aplacar dicho calor y otra serie de combinaciones.  Hay de hecho populares brebajes y medicinas especiales para bajar los efectos del fuego. Esto que en nuestro planeta occidental parece algo un poco alternativo de señoras que sacan el Tarot, en China se toma de la más manera más seria. Los médicos, farmacias y todo el sistema de salud giran en torno a estos principios. Yo soy fanático del lichi (es un fruto pequeño dulce de pulpa transparente), me puedo comer un balde completo y ya me ha pasado con algunos amigos chinos que cuando me ven en ello ponen ojos de huevo frito,  creen poco menos que moriré en el acto al ingerir niveles de fuego tan alto. Y su explicación para no irme directo al ataúd es que los chinos y los laowais simplemente tenemos organismos diferentes, casi suscribiendo la tesis de que uno de los dos somos marcianos.

Luego está el tema del sabor. Y dejemos algo claro para los que no han visitado este país. Salvo por los palitos chinos y porque es trozada la comida china que se vende en nuestros países no tiene NADA QUE VER con la verdadera comida de estas tierras. Y lo puse en mayúsculas porque Nada es Nada.  La comida tailandesa siendo exótica se acerca a nuestros sabores, la japonesa y coreana también pero la China ni cerca.

Nótese que es un tema de lo más subjetivo, que sólo estoy dando mi opinión representativa  de la mayoría y a la vez reducida gente que conozco. Tampoco me quiero meter en problemas gastronómicos, acá no hay un tipo de cocina sino que cada región tiene la suya. Por ejemplo la provincia sureña de Guandong donde vivo es más cargada al arroz y el norte más a los fideos por decir algo muy simplón. Pero a mis ojos inexpertos todas son más o menos parecidas, muy aceitosas –mucho aceite de maní- , pesadas, cargadas al picante, de sabor curioso y sobre todo muy misteriosa.

Los chinos comen una variedad de carnes mucho más extensa que nosotros lo que a veces  incluye serpientes, anguilas, cocodrilos, perro y algunos insectos como escorpiones, gusanos, u otros. Tienen la famosa frase que  comen "todo lo que se mueve"  hasta caballitos de mar he encontrado exhibidos en una carta de un restaurant de Guangzhou a pesar que están en peligro de extinsión. Podemos decir que lo que en occidente sería un hermoso acuario turístico lleno de pececitos,  tiburones y especies exóticas en China podría ser perfectamente  un restaurant.

 Luego no tienen el concepto de los cortes de las carnes,  no se toma en consideración en el pollo si es pechuga, trutro, pico o trasero se troza lo que venga a la suerte y se prepara. Lo mismo para el vacuno cerdo y  demases. También en este sentido no se pierde casi nada del animal todo se come lo que sin duda se vincula a los no lejanos años de pobreza y hambruna que vivió este país. Por ejemplo las patas de pollo se venden como si fueran papas fritas y la gente las consume en cualquier parte como una delicia. Alguna vez tuve una reunión con una vendedora que me invitó a almorzar y se puso a comer patitas de pollo como entremés. Cuando les agarraba con los dientes el cartílago hacía un ruido chirriante que ni me quiero acordar.

Pero quizás lo más notable es el tema de las cabezas. Los platos de carnes siempre llevan incluida y muy destacada la cabeza del animal. La comida te mira en China y es difícil sacarle la vista, cabezas de cerdo, gallina y el bicho que sea  quedan paraditos en el plato atravesándote con sus ojos y clamando por justicia.

Pero para mí la prueba suprema de que pareciera que nuestras papilas gustativas son redondas y las de ellos cuadradas es que LOS CHINOS NO COMEN CHOCOLATE. A duras penas cuando veo un delicioso chocolate puesto arriba de una mesa me puedo aguantar la tentación de no devorármelo completo sin convidarle a nadie ni a mis hijos siquiera. Y creo que a la mayoría de los mortales nos pasa lo mismo. Pero para los chinos es bien indiferente, lo encuentran molestamente dulce. Los niños más pequeños han ido adquiriendo este gusto pero muy poco.

Luego un poco más lateral está el tema de la distribución de la mesa. En una reunión familiar o de empresa hay todo un ritual de donde se debe sentar el jefe de familia, director de compañía, líder del partido o cualquier macho alfa.  
 
Esto debe ser mirando al este y en frente de la puerta, y todos los demás súbditos se deben colocar en relación a la ubicación de él. A su lado deben estar los segundos de mando, luego los de rango medio y así hasta los empleados comunes en una pirámide descendente. En las familias sería desde los abuelos paternos, padres, tíos, hijos e hijas, primos etc.

Al respecto me provoca mucha diversión la historia de mi amigo mexicano Alex que dirige una compañía en Shenzhen y que varias veces por protocolo debe participar en  la comida y las fiestas de su empresa. Pues bien el detesta que el aire acondicionado le llegue a la espalda así que siempre elige ubicarse en la mesa lo más lejos posible de este. Pues cuando se para y cambia de puesto genera un gran sentimiento de alboroto y vacío existencial en sus empleados que se miran entre ellos no entienden como recorcholis sentarse y donde ya que el gran jefe no está en frente a puerta.

Otro mundo es el de los restaurantes pero eso lo dejaré para el próximo post.
 
 
 
Publicidad de Platos de serpiente y Tortuga de un restaurant.

Carta de Restaurant de Guanzhou donde ofrecen Caballito de Mar y Escorpión.
 
 
De fondo cartel de restaurant donde muestra como sirven el pollo cocido con cabeza y todo.

viernes, 23 de agosto de 2013

Shekou Tarde-Noche

Hace unas semanas escribí sobre lo que ocurre en nuestro barrio  muy temprano en la mañana. Ahora quisiera contar como es en la tarde-noche y la noche. Para ello tengo la ventaja  de vivir en un país que es inusualmente seguro y que por tanto es absolutamente caminable de forma distraída y observante,  además del hecho de que entre mi oficina y mi departamento sólo hay treinta minutos a pie.

Shekou es un barrio donde viven la mayoría de los extranjeros de Shenzhen más del 80%. Pero esto ni de cerca significa que sea un ghetto de “laowais” no debemos representar ni el 5% de la población de esta zona. No obstante el hecho es lo suficientemente influyente y atractivo para que existan en varios puntos bares, restaurantes y comercios orientados en cierta manera a los foraneos pero que igual son frecuentados mayoritariamente por los chinos que  les gusta "lo western". 

Otra cuestión re interesante es que es el barrio más residencial y exclusivo pero al mismo tiempo y a diferencia de Santiago y muchas capitales latinoamericanas es para nada segregado. A cuadras de los edificios más costosos de toda china están verdaderos dormitorios obreros iguales a los que se ven en la zona industrial de Baoan, o sea ricos, clase media y pobres conviven en un espacio más o menos común.

Una de las cosas que más llama la atención es la cantidad de gente que anda en las calles de noche. Mi recorrido habitual va desde "Sea World" que es el punto neurálgico de la zona, algo así como su gran plaza pública, llena de restaurantes y vida nocturna, pasando en su mayor parte por el "Old Shekou" que es el sector más extenso, comercial, chino y popular y llegando a los edificios de "Península" al borde del mar que es donde vivo. 

"Old Shekou" de noche hierve de gente. Está lleno de restaurant chinos que se repletan de comensales. Estos son muy sencillos, más parecido a un comedor popular tipo restaurant de caleta o de mercado en nuestros países. Con mesas a la calle confeccionadas de tubo de metal y madera aglomerada y asientos plásticos auspiciados por una marca de cerveza o bebida. Los platos  son unas preparaciones rarísimas  llena de vegetales, arroz y pedazos trozados de sabrá uno que cosa que expelen un olor muy fuerte a fritura intergaláctica que es propia de la verdadera comida China -valga la pena la distinción-  y que a mucha gente que he conocido y que ha venido a estas tierras les resulta insoportable. Las cocinas que están a la vista así como los cocineros no se ven muy limpias, alrededor de las mesas tampoco con los contenedores de basura a pocos metros. Pero debo decir algo por justicia, yo que he comido más de una vez en estos rincones o similares jamás me he enfermado del estomago en cambio en Chile en algunos locales muy respetados me he ido incluso intoxicado al hospital.

El porque hay tanta gente dando vuelta de noche en estos comedores y en las calles se puede explicar básicamente por el sol del día que normalmente no baja de los 30 grados en esta urbe con un verano de diez  meses pero también porque la mayor parte de los departamentos de la gente trabajadora promedio por ahorro de espacio y costo no tienen cocina y. Y es que el sistema es coherente ya que estos restaurant son muy baratos. La comida china en general en un restaurant simple o uno medio de buena calidad vale un tercio o incluso un cuarto de lo que cuesta un occidental. Además lo ocupan naturalmente como distracción social, hasta bien tarde se ve a la gente parloteando y compartiendo con amigos, colegas y novias en estos sitios.

Entre medio de este mismo sector, pero también en “Sea World” y cerca de un condominio de departamentos famoso llamado "Coastal Rose Garden" hay varios bares normalmente con una mesa de pool y varias chinitas jóvenes,  lindas y semi desnudas esperando o agasajando sus clientes. Los nombres de estos bares lo dicen todo "relax bar", "x-ta-sea", "I love you" etc. Normalmente se ven a gringos viejos, gordos y bien feos que de seguro en Estados Unidos o Australia no conseguirían más que una escoba paseando y toqueteando a chinitas prostitutas o simplemente chicas "que hay muchas" que ven a los “laowais” aunque sean hipopótamos como una oportunidad de ascenso social e incluso salir de China.  

Pero sin duda lo más atractivo es que tipo 20:00 en varias plazas y abajo de los principales edificios las señoras y sobre todo viejitas de la tercera edad -por ahí se incorpora alguna jovencita y hasta un caballero- ponen música alegre y se ponen a bailar en unas coreografías muy masivas. Algunas ya en pijama o en bata. El sistema es tipo "follow the leader" o sea una instructora va marcando las simples coreografías gimnásticas y las demás en una serpenteante fila las van siguiendo. Estos grupos pueden llegar fácil a ser de 50 personas o más y religiosamente están levantando sus manitas y “moviendo el bote” todos los días a la misma hora.

En la costanera del frente de mi casa se llena de gente. Unos chicos hacen en una explanada ejercicios en patines. Bajo un toldo unas señoras bailan unos danzas chinas tradicionales, otros hacen taichí y mucha pero mucha gente simplemente pasea y comparte. Y es que yo diría que esto es un aspecto bien valorable de la cultura china; ellos ocupan y disfrutan el pleno sus espacios públicos.
 
 
Sea World la Gran Plaza Pública


Chicas esperando a sus clientes en un bar de Old Shekou

Comedor a la calle de Old Shekou


El Gran Baile de la noche
 

domingo, 28 de julio de 2013

Cosas que se ven trotando en la mañana

Producto de la tremenda presión que he experimentado en este tiempo que  me llevaba a despertarme bajoneado o dándole vuelta al hámster tomé una de las mejores decisiones de los últimos años;  salir a trotar media hora todas las mañanas. A  pesar que siempre había odiado está forma de ejercicio y que competitivamente en una maratón de cojos llegaría último le he ido agarrando cariño al cuento. El efecto físico de mantenerme en buen estado físico pero sobre todo lo que ayuda a cambiar el switch mental es increíble. Quedo siempre listo para ponerle "bueno" a una  nueva jornada. Además en estos días de vacaciones de verano me acompaña mi hijo mayor Alejandro lo que me hace aún más feliz.

Pero hablando en la sociológica es interesante ver en que están nuestros vecinos chinos a la misma hora o sea tipo 6 :30 am alrededor del condominio. Ya he explicado que "Península" el sector donde vivo en el barrio de Shekou es muy lindo, al borde el mar y lleno de parques y  jardines. O sea un lugar ideal para la actividad física. Y la gente es en general muy madrugadora y a esa hora ya hay mucho movimiento.

Lo primero que llama la atención es que hay letreros por todos lados que indican que no se puede hacer deporte, andar en bicicleta, picnic, llevar mascotas y casi que está prohibido respirar en las áreas verdes lo que podría disuadir penosamente a un ingenuo. Por ende y fiel al estilo de este país está lleno de gente chuteando pelotas, paseando a sus perros y andando en Bici. Como dice mi Patty  las dos leyes de China son: uno En China todo es Difícil" y dos "en China todo es posible".

Se ve -lo que es fantástico-  a muchísima gente mayor haciendo ejercicio trotando, taichí, o muchas otras variantes. Varios salen con sus pijamas muy estereotipados floreados o rallados según el sexo en esta costumbre tan de acá de exhibir sin vergüenza las prendas de dormir. Algunos de esos viejitos hacen unas contorsiones increíbles para cualquier edad casi circenses.

Luego parece que te hubieses golpeado en la cabeza durante la noche porque como que la realidad se convierte en una película en retroceso. El ejercicio más habitual de China es de gente caminando hacia atrás. Tal cual. Cientos de personas cual en un estado de franca rebeldía anatómica avanza en sentido contrario. He escuchado occidentales que me dicen que es un magnifico ejercicio. Pero de que es muy raro lo es, estoy seguro dada mi habilidad con las técnicas orientales que no sobreviría un minuto haciéndolo sin caerme a una zanja. Pero los chinos le llevan la facilidad natural del retroceso.

Otra actividad es la auto laceración. Esos mismos que caminan para atrás se van dando golpes a sí mismo por todas partes piernas espaldas, brazos, etc. Seguro que también tiene un origen muy místico que ignorante desconozco pero de que se dan se dan.

 Siguiendo con las rarezas, hay un par de señores con unos tarros "enchulados" convertidos en trompos que con unos robustos látigos los golpean con violencia y los hacen girar. Parece que esto también cae en la categoría de ejercicio o tendrá una relación con el ying y yang. De otra forma no me explico estar a esa hora despierto torturando un trompo otrora un digno tarro de tomates.

Los abuelitos seguidores del Tai-chi son bastantes y se ven lindos y armónicos haciendo sus ejercicios en contraste con unas señoras que practican la danza del vientre que sólo confirma que el movimiento grácil de caderas que acompaña muchos bailes está bien lejos de lo tiesos que son los chinos.

Otro lote pasea a sus -como ya he contado- silenciosos y pusilánimes perros, que siempre andan sueltos, sin ladrar, perseguir gatos,  portándose tan inusualmente bien que ni siquiera le huelen el trasero a otros perros. Esta renuncia a su esencia canina me intriga profundamente y aun no le encuentro la vuelta.


Luego hay una china flaca y muy mística que es profesora de yoga que dirige al aire libre a una decena de señoras que con sus mat siguen sus indicaciones. Por último muchos hombres salen simplemente a pasear a fumarse un cigarro y llenarles de humo a los que queremos vivir tranquilos, lo que es el real y súper deporte nacional masculino en China. Se ve incluso tipos que después de trotar se ponen a fumar, insólito pero propio de Zhonguo la tierra donde todo es posible.
 

sábado, 13 de julio de 2013

Mad Men y China


Una de mis series de televisión favoritas es “Mad Men” que recrea la sociedad norteamericana de los años sesenta de manera magistral. En ella se puede ver como en un plazo de cuarenta años, que en términos históricos no parece demasiado, los usos sociales del mundo occidental han evolucionado mucho.  La trama muestra como las mujeres son relegadas a un segundo plano, mayoritariamente dueñas de casa confinadas a su ámbito doméstico, y cuando trabajan son miradas como objetos sexuales de sus jefes. Se toma alcohol en la oficina y en cantidades. El cigarro es un commodity total masivamente extendido en espacios públicos y privados sin ninguna conciencia del daño que provocaba, se fuma en espacios insólitos como la consulta de los médicos o la escuela, etc. La conciencia ecológica aun ni se asoma. La protección de los niños y sus derechos están “en verde”, el mal trato hacia ellos a través de violencia más evidente o soterrada es común y muchos otros aspectos que muestran un mundo mucho más brutal y tosco.

Todo lleva a pensar algo que  para muchos puede ser un poco obvio,  hay un factor de maduración en los usos sociales  y el comportamiento humano. Es como una marcha del ritmo civilizatorio que toma y tiene su tiempo.  Lo digo porque esto se ve con gran claridad en China, a pesar de su cartel de potencia mundial  es una sociedad que viene saliendo de la extrema pobreza desde hace no más de veinte años. Y ese “gap” que proviene de la precariedad y también la ruralidad se nota en la mentalidad de la gente y sus acciones.

La estructura social- familiar sigue siendo muy jerarquizada y machista. El hombre es siempre el jefe de la familia, el que tiene prioridad para estudiar, el que puede escalar más alto en una empresa y el que siguen prefiriendo la mayor parte de las parejas cuando van a tener un niño. Tener un hijo es un seguro de posible prosperidad. 

En China a pesar de que hay una ley anti-tabaco nadie la acata.  En los restaurant, bares, estadios y discotecas se fuma libremente. En lo doméstico  los hombres lo hacen mientras pasean a los bebes y hasta con el pequeño en brazos. Se reparte humo Con cero consideraciones de si hay niños presentes, mujeres embarazadas o lo que sea. En las oficinas está plagado de ceniceros,  no existe reunión sin cigarros. Un vendedor no puede sino fumar porque para hacer vínculo con un comprador o contacto el asunto parte con compartir unos cigarrillos. Este país es el  súper paraíso del tabaco.

La conciencia de protección del medio ambiente esta recién empezando a asomarse pero en forma vertical con políticas públicas de promoción de energías renovables. Sin embargo, muchísima gente bota basura copiosamente y sin vergüenza en las calles, el ahorro energético a pocos les importa, las luces y aparatos electrónicos quedan prendidos inútilmente en cualquier lugar. Los animales son considerados objetos circenses. De hecho la mayoría de los zoológicos tiene un trato cruel con ellos con circos  para que elefantes, leones y demases hagan su show y la gente ría
y se divierta.

Es común que tanto en la casa o en el colegio se golpee a los niños. A pesar que el tema va cambiando,  los profesores aún llegan reprender a golpes o ridiculizar a los niños. El mundo escolar está aún lejos de poner el énfasis en la psicología infantil. A nivel familiar  me ha tocado ver unas cuantas veces a padres castigar a golpes a niños pequeños en plena calle. Es muy chocante estar en presencia de esto que en nuestros países puede costarle hasta la cárcel a una persona.

Pero lo interesante es que esta realidad se parece mucho al Chile de antes y sobre todo de mi infancia o sea de hace diez, veinte o treinta años.  La gente fumaba en todas partes, a los niños se les pegaba, no había conciencia ecológica, se tiraba basura en la calle, se escupía, el machismo estaba mucho más instalado. No es que en Chile esas cosas estén superadas y seamos  de lo mejor pero es inevitable la comparación ya que es el otro mundo que conozco. Y también seguramente hay un asunto de clases sociales, no me cabe duda que en sectores más precarios el tema evoluciona más lento. Lo mismo en China la gente es mucho más simple en el campo o en las zonas industriales que en los centros de las grandes ciudades.

Es una tendencia  equivocada, creo, atribuir esta situación a factores de relativismo cultural, o sea quedarse en el hecho que somos culturas diferentes. Al respecto es  interesante comparar a China con Hong Kong o Taiwán que es la misma población del mismo origen pero con grados de bienestar y desarrollo muy diferentes. Y en estos  casos se puede ver que los chinos de esos territorios son mucho más sofisticados y sus entornos parecen planetas distintos. Lo mismo las clases medias  jóvenes de la propia China ya vienen con otro switch propio de su contacto más globalizado y de una vida más cómoda. Todo lo cual demuestra que es una cuestión de tiempo y de ajuste. El desarrollo económico y la urbanización  van a una velocidad mucho más rápida que la mentalidad y las costumbres que se mueven muchísimo más lentas y con otra dinámica

domingo, 7 de julio de 2013

Masajes Chinos: Placeres y Sorpresas


De las mejores cosas de China son sus masajes. En este país hay una amplia cultura al respecto. Prácticamente cada dos cuadras encuentras un centro de masajes y normalmente muy económico. El sur de China de hecho es considerado "el paraiso del SPA".
 
Los masajes son normalmente de dos tipos: masajes de pie (foot Masasage) o  masajes de cuerpo (body Massage). Claro que hay un tercero muy apetecido por los extranjeros pero bueno es difícil catalogarlo en rigor como masaje.
 
El primero, masaje de pie es una delicia por 15 dólares o menos te sientas en un sillón muy cómodo, te ofrecen fruta y té. Luego traen un balde de madera grande con agua tibia y al que le ponen, flores, leche y brebajes sorpresa y ahí introduces tus pies que se preparan mientras te hacen un masaje en los hombros, espalda, brazos y cabeza. Luego de esa larga previa estiras tus pies, el o la masajista saca unas botellitas de aceites aromáticos y comienza el proceso.

Recomendaciones: pedir que te traten con suavidad, con mucha en verdad. Los chinos especialmente se hacen un masaje muy duro en que te pueden enterrar los nudillos hasta casi ser atravesado el pie. Ahí pasa del placer a la tortura. También es importante controlar las cosquillas que es el gran secreto del disfrute, debes tratar de estar relajado o le puedes largar  una patada en la cabeza al masajista. Y por último es bueno saber que puedes elegir a quién te hace el masaje. A mi por ejemplo no me gusta que me masajee un hombre.
 
El segundo, masaje de cuerpo es en una clásica camilla de masajes, con ese orificio en la cara para que quedes bien horizontal. Puede ser con aceites aromáticos o sin él. Siempre es mejor, mucho más agradable y suave con aceite. Es completo desde los pies a la cabeza con mucha atención en hombros y espalda. La recomendación es la misma avisar del principio que sea suave o te pueden dejar como boxeador amateur contra Muhammad Ali, además si no tienes nudos en la espalda u hombros es mejor no hacerlo porque no es en rigor un masaje de relajación sino descontracturante.

Un tema importante en todo esto es elegir bien el masaje que quieres. Si pagaste muy caro y te llevan a una pieza individual con cama y te aparece una chinita guapona en minifalda es que elegiste sabiendo o sin saber la alternativa tres.

 Yo sé que en esto seré bien festinado pero a mí no me gusta probar chicas pagadas. Respeto profundamente su milenaria profesión que la encuentro de veras mucho más digna que muchas y a sus trabajadoras tan valorable como cualquiera y más. Sin embargo estoy felizmente enamorado y además para mí el sexo no puede ser sólo $$$$$$$.
 
Sin embargo me ha pasado un par de veces que los proveedores me han ofrecido sesiones de masajes en que de sorpresa han aparecido despampanantes chinitas y créame el que me crea no sin dolor de dientes por decirlo en forma fina he dicho que no. Porque además soy de la mitad de los hombres al que le gustan las orientales. Acá en la comunidad latina hay una vieja discusión al respecto de si son guapas o no.
 
Como anécdota el año pasado fui a un centro de masajes de un hotel cinco estrellas con un cliente que era un señor de bastante edad. Quería que conociera los masajes chinos de pie y cuerpo y se relajara.  Pedí el masaje tailandés que me insistieron que tomara porque era muy bueno. Y cometí el error de aceptarlo sin mucha información.
 
La parte de los pies perfecta y el señor estaba muy contento. Pero luego nos vinieron a buscar un par de chinitas bien altas como modelos nos agarraron de la mano y nos metieron cada uno a un cuarto. Cuando vi que era una cama comprobé que había cometido un serio error. La chica que carraspeaba inglés no entendía nada cuando le dije no quería "sex massage" y le pedí que me hiciera masaje normal que por supuesto que dada su especialidad resulto ser pésimo. Pero mi preocupación estaba en la pieza contigua. De pronto el cliente salió súper enojado. Yo debí ir a verlo rápido estaba con la cara consternada y me alego en términos muy duros. Debimos partir rápido, pagar caro y yo recibir un buen reto del "cómo se me ocurría", me sentí pésimo y me recriminé de cómo no haber sido más cuidadoso. Además el pobre caballero que salió nervioso no pudo dormir en toda la noche, quedó impactado.
 
Al otro día el mismo me insistió que quería repetir masaje de pie. Fuimos y para sorpresa mía y sin aviso previo vi que pidió además masaje Tailandés. " ¿Pero cómo? no es que a usted....?. .Y me miro el octogenario con cara de pillín. "Tengo un asunto privado que resolver". La misma chinita que antes lo había dejado como jalea de nervioso se lo llevo a la “Oscurito”. Volvió feliz sonriente y relajado y esa noche durmió como tronco.  

lunes, 10 de junio de 2013

Estresado por el Taichi en Chile y China Parte II

Una vida equilibrada espiritual, emocional y laboralmente ayuda a tener una existencia armoniosa, combatir el estrés y tomarse las cosas con calma. Esa fue mi súper cliché conclusión al salir de la tina que es algo así como mi templo de las reflexiones y los análisis. Varias de mis más importantes decisiones vitales las he tomado en conjunto con Manfred, mi patito de hule.

Este tiempo en China h...a sido de gran presión y estrés y necesitaba una actividad que me sacara del trabajo y las preocupaciones. Le pedí ayuda a mi gran amigo Gonzalo López Pardo en Chile que es maestro de yoga, el me recomendó su disciplina pero en China no hay Yoga meditativo sinó más bien gimnástico que no me gusta. Y así, sin aprender que la historia es para no repetir los errores del pasado, me inscribí en taichí .

 El grupo es liderado por una profesora delgadita y pequeña muy exigente y unos siete a diez chinos. Todos se juntan al borde de un lindo parque que hay acá abajo de mi condominio.
El ejercicio comienza con el calentamiento que consiste en ir siguiendo a la maestra en el movimiento de cada una de las partes del cuerpo en forma circular. Al final se hace una elongación tocándose parado la punta de los pies y luego inclinándose en el suelo con las piernas totalmente estiradas y abiertas para un lado y para otro. Todo esto último un imposible total para mí que desde que era bebé y me chupaba mi pie nunca más he logrado estirarme con flexibilidad. Esto que para mis compañeros orientales es solo una previa a mí me deja duchado de sudor, agarrotado y extenuado.
 A continuación vienen unos movimientos básicos del taichí en coordinación con movimientos de piernas y brazos hacia derecha e izquierda que más o menos logré captar como a la cuarta clase.
El momento crucial es cuando la Laoshi (profesora) pone una música china zen con su parlante portátil muy kitsch de figura de auto que se le iluminan sus foquitos de colores y mis compañeros se ponen a hacer los ochenta y seis set de movimientos que incluye la disciplina. Un baile portentoso, a ritmo lento, con giros, llaves, saltos, contorsiones, etc. Todos en perfecta coordinación con su propio cuerpo y entre el grupo mismo. Les pones trajes tradicionales del país y perfectamente puedes creer que se trata del ballet nacional de China, son secos. La primera clase le pregunté a la profesora que balbucea inglés cuanto tiempo toma lograr todos estos movimientos esperando que me respondiera algo así como diez años o toda una vida de trabajo. Me respondió "solo tres meses". Efectivamente, mis gráciles compañeros muchos de ellos sólo llevan un tiempo en clases, otros, un par de años. Ahí se me hizo un cortocircuito, para mí sólo hacer uno de esos movimientos puede tardarme los tres meses y el total tres generaciones o lo que dure la raza humana en la Tierra.

Mientras los chinos hacían su rutina de movimientos que dura como treinta minutos la profesora me ponía en una posición con las piernas medio flectadas, mirando al horizonte con los brazos hacia adelante y los pulgares hacia arriba, tal como se ve en la foto que adjunté arriba. Como los guardias ingleses del palacio de Buckingham casi sin pestañar en "situación de momia es". Siendo una posición habitual del taichí es como estar castigado con el gorro de burro.

Luego, la clase continua con una sesión de elongación que consiste en acercarse a un muro y suspender en 75 grados cada pierna apoyándola en la pared y quedarse así unos diez minutos por cada una. Otra tortura china que mientras la hago requiero concentración total, mientras sudo y tiemblo como jalea y que para mis amarillos compañeros es como un minuto social para conversar hablar de la vida y los dumplings con sus extremidades extendidas.

Ya llevo cumplidas doce clases y he llegado a la conclusión que con Manfred tomamos una mala decisión. La profesora ya perdió toda la paciencia conmigo. No puede creer que a duras penas he aprendido y mal, uno de los 86 set de ejercicios . Se para al frente mío y trata de que siga sus movimientos de brazos y siempre me enredo y los hago al revés por el efecto espejo de tenerla al frente y por ser negadísimo para estas cosas. Se desespera que mis piernas no se muevan de manera armónica con mis brazos y muchas veces se agacha y me las mueve ella como si yo fuera una marioneta y tratando de comprobar si son de palo y si los extraterrestres de Chile tenemos articulaciones.

Claramente la tengo desconcertada y le habla a mis compañeros en chino repitiendo la palabra Laowai (extranjero) tomándose el pelo, agarrándose la cabeza y con cara de desesperación. La logré sacar de su punto zen, le tengo hinchado el yin y el yang.

Igual trata de ser amable, me pasó un libro y un video para que estudie tres horas diarias taichí. Yo le explico que no lo haré porque este espacio es para relajarme y distraerme no para estudiar y estresarme. Para eso está el trabajo. Y trata de entenderme. Pero va contra la naturaleza de ellos. Como ya he explicado para los chinos no hay actividad sin rigor, estudio y dedicación. Relajarse es un concepto para los extranjeros.

En conclusión estoy esperando que se me cumplan los plazos y luego a buscar otra cosa. ¿Serviré para el circo chino?

miércoles, 22 de mayo de 2013

Estresado por el Taichi en Chile y China


A mis veintitantos, recién salido de la universidad y ante las entusiastas recomendaciones de un primo,  me metí al Instituto de Cultura China de Santiago a practicar Taichi. Lo hice en un 5% por hacer una actividad física recreativa y en un 95% para encontrar polola (novia) que era mi obsesión compulsiva en esos años. Qué reconfortante la libertad de decirlo hoy sin mucha vergüenza, casi cualquier cosa que hacía en esos tiempos era pensando en mujeres. Esto es como "una salida del clóset" de los nerd como yo.

Pagué caro: matrícula y como doce cuotas, al estilo universidad privada y quede así amarrado económicamente por unos buenos meses a las profundas enseñanzas motoras-filosóficas del gigante asiático.

Éramos como sesenta personas y obviamente que Murphy metió su cola y  resultó que no había ninguna chica guapa, ni medio guapa,  sino un gran número de señoras de edad, viejitos y uno que otro adefesio como yo.

El profesor no era chino sino un muchacho joven, flaco, bajito y de barba. Levemente carismático, no muy simpático, y - algo que me chocó desde el principio - es que en cada descanso de los ejercicios se fumaba un cigarrillo. Nunca he entendido a la gente que hace actividades "naturales" y al mismo tiempo se contamina el cuerpo.

Respecto a cómo me fue, valga una introducción que mis compañeros del colegio podrán refrendar. Yo soy descoordinado, pero no así como solo "descordinadito", sino horrible profunda y severamente, descoordinado. Es casi un talento, creo poderle dar a mi país una medalla si hubiese una olimpiada de los discordes. Cuando estaba en gimnasia en secundaria y el profesor nos hacía los típicos ejercicios de abrir y cerrar los brazos al mismo tiempo que las piernas, avanzar para un lado a la izquierda y luego a la derecha, yo parecía un personaje de comedia gringa, todos iban para un lado y yo cual pájaro apostonado aleteando lastimosamente me iba para el otro, dañando estéticamente la performance del grupo.

Peor aún, adquirí el elemental concepto de izquierda y derecha de "Plaza Sésamo" cuando aprendí a manejar o sea recién a los 23 años y, a leer los relojes de palitos no digitales como a los 25 (y aún me cuesta). O sea mal. Jamás debí pasar el pre kínder. Esto es como otra confesión de "salida del clóset", pero ahora de los tontos.

Y bueno con esa pobre "base" como dicen los profesores me aventuré al Taichi. ¿Cómo resultó? Acá una breve cronología:

Clase 1:  El profesor nos hizo el calentamiento inicial que es parte de la rutina e incluye  movimientos circulares y de elongación  de todo el cuerpo, entre ellos el típico de doblar el cuerpo inclinado y tocarse los pies con las manos estando parado, cuestión en la cual mi récord es solo llegar hasta las rodillas, pero traté con optimismo en el futuro. Luego, nos enseñó la primera rutina y más elemental  de movimientos básicos. Brazos, manos y piernas en acción en gráciles posturas orientales en cámara lenta. Gente hábil lo aprendió rápido y a la primera.

Clase 2: Nuevamente calentamiento, otra vez mis manos en la elongación apenas hasta la rodilla. El profesor se aventura a enseñar la segunda rutina de movimientos. Un grupo de mis admirables compañeros más hábiles la captan de inmediato y otro grupo, al que pertenezco, seguimos reforzando la primera rutina. Más de la mitad logran pasar a la parte dos y otros seguimos entusiastas intentando la uno.

Clase 3: Sigo ya un poco frustrado sin elongar más allá de la rodilla. El profesor va por la rutina tres y cuatro y mis odiosos compañeros que se creen chinos, de nuevo la aprenden a la primera. Otro grupo practica la dos y como cinco giles nos seguimos quedando en la uno.

Clase 4: Odiaba elongar, lo asumí. Los desgraciados bailarines alma de "wantan" se aprenden dos rutinas más. El grupo del medio progresa y avanza a nuevas lecciones. En la división porra del Taichi, incapaz de pasar la primera lección me quedo solo con mi compañera, una gordita con problemas de gota y artritis, y don Manuel, un caballero cercano a los ochenta con vacíos de memoria.

Clase 5: ¡Bravo don Manuel!!! Lo logró. Yo y la gordita seguimos en el grupo de rezago.

Clase 6: No hago la puta elongación. La maldita gordita pasa a la rutina dos. Soy el único pelotudo que en doce horas de Taichi no es capaz de coordinar unos ejercicios muy básicos de mover las manitas, bajar y subir brazos,  mientras el 90% se mueve cual si fueran el equipo olímpico de Rumania. Posibilidad de polola: cero, la gordita no es mi tipo y, además, me siento  humillado por ella.

Clase 7: Directo a la oficina de administración del instituto a rogar que me devuelvan parte de la plata y los anticipos. Es lo único en que me fue más o menos bien en mi clase de Taichi.

Con este penoso antecedente, veinte años después, y harto más viejo se me ocurre en la mismísima China volver a intentar el Taichi. La próxima lo cuento.

domingo, 12 de mayo de 2013

¡Los perros chinos no ladran!!!


Venirse a vivir a China  fue sin duda una decisión audaz, pero haberse traído a nuestras dos perras salchichas fue una locura completa, solo explicable por el amor que les tenemos. Para empezar trasladarlas fue muy caro - equivalente a un pasaje normal de un humano por cada una - y además en China hay que registrarlas en una oficina del gobierno y pagar un impuesto especial. Cuento aparte,  en esa oficina te piden además una foto tamaño pasaporte de las perras.... sólo en China pueden pedir eso ¿cómo se le toma una foto carnet a un perro? Faltó pedir que el animal apareciera sonriendo.

Sin embargo, lo más complejo de todo es que las perritas se han portado malito.

A los pocos meses que llegamos, en la Administración nos alegaron en un par de ocasiones que  hacían mucho ruido cuando las dejábamos solas. No les hicimos mayor caso porque nos parecía una exageración de algún tipo amargado. Pero cuando nos pegaron un cartel en la puerta firmado por todos los vecinos del condominio amenazándonos con una demanda tuvimos que de verdad tomar medidas. No seríamos tan giles de tener líos judiciales, menos en un país extranjero. Para empezar nos detuvimos a escucharlas cuando salíamos y, de verdad, especialmente la Luna que es la perra más chica, no ladra, grita como si fuera un velociraptor, con unos alaridos agudos horribles que se escuchan por todo el barrio.

Entonces preocupados fuimos al veterinario chino a pedirle su opinión y él lo veía de lo más sencillo, había dos opciones: electricidad o cercenarlas. En la primera, se les pone un collar electrónico especial en el cuello, de manera que cuando ladran se activa un sensor que les electrocuta el cogote y, obviamente, el perro aterrado deja de ladrar. En la segunda, simplemente se le cortan las cuerdas vocales con una operación de cuchillazo, o sea que cuando se les cruzara un gato parecerían canes de película muda, moviendo el hocico sin que salga de ellas ruido alguno.

Dadas que las alternativas del doctor Mengele oriental no nos parecieron apropiadas, al final buscamos nuestras propias soluciones como dejarlas en unas jaulas caniles con calmantes cuando saliéramos por periodos cortos y, cuando fueran varias horas, llevarlas a un hotel de perros. No es  perfecto, ni nos gusta pero no quedó otra y ha funcionado en todo este tiempo.

Pero hay otra cuestión que nos hemos dado cuenta con el tiempo. Cuando sacamos a pasear  en las mañanas a las salchichas con sus collares y correas, éstas le ladran a los otros perros, a los dueños de los perros, a la gente que va trotado, a los pájaros, a los insectos y al planeta Tierra completo. En cambio los perros chinos van sueltos al lado de sus dueños paseando disciplinadamente y no ladran. Repito los perros chinos NO LADRAN, son mudos!!!

Esta cuestión que carece de lógica y perturba mi cabeza es simplemente así. Y no es un tema de raza, he visto puddle, pastores ingleses, chihuahuas, labradores y hasta otros salchichas y todos son iguales, a duras penas un guauu, y eso que la palabra china para decir perro es una onomatopeya, algo así como Goouu. Debe ser difícil explicarle a un niño chino que es un Goouu si no hacen Goouu.

Aún no le encuentro la vuelta a esto, pensé en algún minuto que quizás a todos los perros les cortan las cuerdas vocales o los electrocutan. Pero el tema no va por ahí. No es sólo una cuestión de ladrido, los perros no andan corriendo como locos, ni se pelean, van siempre tranquilos y buenos al lado de su amo sin collar alguno. Perros verdaderamente Zen. Comparado con ellos, mis mascotas Jurasic Park son un verdadero desastre.

Un verdadero misterio, no pueden haber factores culturales, ni sociológicos en los perros.... supongo. Como sea, si alguna vez descubrimos el secreto valdrá la pena contarlo.

lunes, 29 de abril de 2013

La Gran Carrera


Nuestro  buen amigo mexicano Alex, director de la filial en Shenzhen de una importante compañía de accesorios eléctricos nos contó un cuento-fábula que grafica la noción de competencia que existe en China.

“Si pones a un chino a pelear con un japonés gana holgado el chino que es más agresivo y acostumbrado a luchar. Pero si pones a dos japoneses y a dos chinos, triunfan por lejos los japoneses que tienen mentalidad colectiva y saben trabajar en equipo, en cambio los chinos sentirán la amenaza entre ellos mismos y antes de atacar a los japoneses se van a tratar de matar entre ellos”.

En su visión, los chinos desde que nacen están mirando la cuna del  lado, observando a su alrededor a los otros recién nacidos y evaluando cómo vamos en la carrera.  Alex, que experiencia no le falta con sus trabajadores y ejecutivos, dice:  “el ADN de los chinos de hoy es pura, fuerte y dura competencia”.

Efectivamente, en mi propia experiencia he podido comprobar esta premisa. Los chinos laboralmente se tratan con profunda desconfianza cuando perciben que ambos son “players” de un juego similar. Alguna vez me ha tocado inocentemente presentar a dos empresarios chinos amigos y se dan entre ellos un saludo de hielo y se miran como si fueran boxeadores.  

Esto se puede  vincular directamente con la educación y la actitud que tiene la sociedad hacia ella. El sistema escolar y universitario chino no es inclusivo, ni nada cercano a la teoría psicológica humanista que tanto ha  influido a Occidente. Acá el profesor es un dios, los alumnos escuchan y aprenden. No hay espacio para la disidencia y menos para la rebeldía adolescente, ni los desordenados. Para nosotros es de locos, pero acá los alumnos en clases se portan bien. La escuela es estudio y a presión. ¿El por qué? Primero, por factores culturales e históricos de una sociedad en esencia verticalista que sería largo detallar, pero más simplemente porque sólo los mejores acceden a entrar a la universidad. Y más aún, sólo los excelentes logran entrar a las mejores universidades y carreras. Por tanto no hay posibilidad amagues o dudas. El estudio marcará para siempre el futuro y estatus del muchacho y no sólo de él sino también de su familia.

Qué diferente a la educación en crisis de Occidente y de Chile, en particular, donde los colegios a veces parecen navegar a la deriva; los profesores llenos de dudas morales y metodológicas,  los alumnos queriendo hacer la “cimarra” o “capear clases”, y donde muchas veces  la enseñanza y el aprendizaje pasan a un segundo plano ante lo social. La frase tan manida de muchos apoderados en Chile respecto a la escuela “primero me interesa que mi hijo sea feliz en el colegio”, en este país sería de verdad motivo de carcajada con las manos en el estómago.

Con esto no estoy haciendo un juicio favorable, ni mucho menos alabando al sistema chino. Para nada. La cuestión de la híper exigencia es bien brutal. Muchos padres llevan a sus hijos sábados y domingos a clases extras al colegio o a institutos de inglés o entrenamientos deportivos de élite. El tiempo libre, compartir en familia u otros, tiene una valoración menor en esta gran carrera.

En este mismo sentido y en todos los niveles etarios cualquier tarea, ocupación, deporte o hobbies está enfocado a la competencia. Cuando llegué con mis hijos a este país los puse en clases de fútbol donde había otros niños latinos. Y me sorprendió que no existía la idea de “llevar al niño para que hiciera deporte y se distrajera”, nada, acá las clases son para ganar. Lleno de torneos competencias, prácticas dos o tres veces por semana como si se jugara cada renacuajo la copa del mundo. Yo mismo  me inscribí en clases de Taichi para hacer una actividad que me relaje. A la segunda clase me pasaron CD con video y libros y a estudiar. No se trata de distenderse.

Incluso el amor es secundario. Son escasos o más solapados los noviazgos o pololeos adolescentes, pues se consideran como pérdida de tiempo y distracción del rigor académico y los resultados que requiere esa edad.

A nivel laboral, obviamente todo va en el mismo sentido. El sistema promueve largas jornadas de trabajo, sábados y domingos son si se puede para trabajar. Y, a diferencia de lo que creemos, es más auto-explotación que explotación. Trabajar, producir, rendir es la forma de vida. Muchas veces les he preguntado a conocidos chinos que hacen en su tiempo libre. Y me miran con cara entre disculpa y de qué me habla este extraterrestre.

Es común que la gente abandone por largas jornadas a sus hijos e incluso su familia nuclear por el trabajo. He podido conocer de primera mano cómo algunas mujeres mandan a sus hijos de pocos meses a vivir con sus madres a otra ciudad o a su home town porque no tienen tiempo para cuidarlos. O bien, hombres que simplemente se van a vivir solos lejos de los suyos porque encontraron un nuevo empleo; e incluso un conocido chino con su esposa que hace más de un mes que no pasan algunas horas con su único hijo porque tienen que echar a andar su fábrica que está en plena producción.

Aunque poco a poco  -y en honor a la verdad - esto está empezando a cambiar y, a pesar que la curva del hastío y la salud está llevando a la clase media más acomodada a mirar con más simpatía el tiempo libre y las vacaciones,  acá se sigue viviendo en vértigo permanente.

sábado, 23 de marzo de 2013

El puzzle de cómo llamarte en China


De las primeras cuestiones curiosas cuando se empieza a contactar por negocios a las empresas chinas es que cuando te contestan un mail, te responde George, Mandy, Frank, Daniel, Nancy o cualquier anglosajón.  De buenas a primeras, se puede creer que entre su staff hay trabajando extranjeros con esos nombres. Pero no es así son completamente chinos.

Más aún, si la empresa a contactada es una filial española en China te atenderá una Mónica, un Jorge, una María, etc. Y si es rusa, un Dimitri o Martina y si es jerigonsia un Juanlepedepe . Y es que los chinos se ponen nombres de acuerdo al lugar donde trabajan y el público al que atienden.

Esto parece a primera vista ridículo y es fácilmente interpretable como que sigue la tendencia imitativa de los últimos años de este pueblo que en su búsqueda de estatus tiende a copiar todo lo occidental: la ropa, la comida, y hasta celebrar Navidad y Halloween. Sin embargo, el tema es harto más complejo y conlleva varias razones bastante atendibles.

Para empezar hay una muy simple y evidente, el país está empeñado como objetivo nacional en ser bilingüe. En las escuelas básicas, secundarias y qué decir universitarias se estudia fuerte Inglés y es allí donde, desde pequeños, los alumnos o sus profesores elijen el nombre anglo del niño o la niña. De suerte entonces que las generaciones jóvenes de chinos tienen siempre un nombre en chino y otro, en inglés.

Lo segundo es que los nombres chinos suelen sonarnos muy simples, de una sola silaba y, por tanto para nosotros, difícil de recordar y distinguir entre Li, Xi, Ni, Yu u otros. Por ello, a nivel comercial usan su denominación en Inglés u otro idioma para hacernos más fácil la vida y la comunicación a los extranjeros que somos los que, finalmente, les compramos en el mundo globalizado.

Como ya llevo en China más de un año, me llamó la atención que cuando mi asistente china llamada Lucia -ella se eligió este nombre español por trabajar en una empresa con contacto con latinoamericanos- hablaba en chino con proveedores o con otras personas relacionadas con el trabajo, ella los llamaba por sus nombres en inglés y ellos a ella la llamaban Lucía. Ahí se me enredó la cosa ¿Por qué si estaban hablando en chino no usaban sus nombres chinos? Ellos no se iban a enredar ni a confundir como nosotros. Pues bien, en ese momento descubrí la razón más poderosa para cambiarse de nombre que es una cuestión social de pesadilla.

Los chinos, su cultura -y por favor no me tomen como experto es sólo mi superficial conocimiento-tienen una forma totalmente indirecta de actuar y de comunicarse. Nada es claro, todo es interpretable, los modos, los actos y hasta un simple saludo puede ser un asunto muy delicado entre ellos si no se hace de determinada manera. Los usos, las formas, las palabras, todo debe ser manejado de una manera tal que no parezca lo que es pero que, finalmente, se entienda. Realmente es un asunto tremendo en sí que da para mil páginas y que espero irlo contando en otros escritos.

Esto llevado a los nombres y a la forma de llamarse y referirse a alguien se convierte en una gran complicación. Primero, los amigos no se hablan por sus nombres sino por sus apellidos, sólo los muy pero requete muy cercanos como novios o novias pueden llamarte por tu nombre de pila y, normalmente, acompañado de una expresión cariñosa algo así como si tu nombre es Li, te dicen A Li. O si son cercanos, conocidos, pero no amigos, pueden decirte Pequeño Wang, (Xiao Wang). Pero normalmente si son sólo conocidos, pero no cercanos, deben nombrarte por tu apellido y decirte señor o señorita Wang. Y esto es sólo un caso simple. Los abuelos tienen nombres diferentes de acuerdo a si son de la familia del padre y por tanto de rango más alto o de la madre. Los abuelos paternos son yeyé (masculino) y nainai (femenino) y de la madre waigong y Waipo y en este caso en la denominación materna el significado es que no son de la familia directa porque se asume que la madre esposa pertenece a la familia del padre esposo cuando se casan.

Los hermanos hombres son Gege (hermano mayor) y Didi (hermano menor) y la hermana mayor es Yeye y Meimei, la menor, con un largo rango de expresiones para hermanos del medio. Los tíos, tías y primos tienen un abanico de denominaciones indirectas dependiendo si son de familia paterna o materna y del puesto y rango que ocupan en la familia.

Una mujer en la calle se le podría decir Xiaozhe que significa señorita, pero en el sur de China (donde vivimos) si no se usa primero su apellido o sea por ejemplo Wang Xiaozhe se entiende que se le está diciendo prostituta. Y si está casada se le debe llamar por el apellido del marido acompañado de la expresión taitai que designa a mujer casada perteneciente a un hombre. Lo de prostituta o prostitución es un cuento bien obsesivo en sí, hay miles de palabras y formas que pueden ser malinterpretadas como tales.

En el trabajo, jefes y jefas tienen expresiones distintas y siempre se les debe tratar por el rango y nunca por su nombre real, lo mismo los colegas, nadie se puede salir del protocolo y llamarse por el nombre de pila porque es una ofensa seria.

Me cuenta Lucía que esto del “llamarse” es un “zapato chino”  para los mismos chinos que muchas veces no saben si quiera como decirse entre ellos, denominar al vecino, o entrar a un trabajo y referirse a sus compañeros.

Entonces, volviendo al hilo del asunto es común que se llamen por sus nombres comerciales o en inglés porque los iguala socialmente y les viene a solucionar la tremenda madeja de cómo hablarse los unos a los otros sin pasar a llevar a nadie y que no se malentienda.

¿Se entiende?