Ha ce unos tres años cuando aún no nos radicábamos en China
un proveedor me invitó a un viaje por Bejing. Cuando estábamos en un taxi rumbo
al hotel me preguntó que quería conocer de esa ciudad y comenzó a darme
diferentes opciones; la Muralla China, Ciudad Prohibida, Palacio de Verano etc.
Yo desde siempre amante de los animales quería conocer los pandas gigantes y
algo había escuchado del zoológico de Beijing. Le dije entonces que podríamos
ir al zoológico. Me miró sonriente, con cara burlona de que le estaba
bromeando. De veras quiero ir al zoológico ¿por que?. Aguantándose la risa le preguntó a la taxista -era una señora- donde quedaba el zoológico,
ella comenzó también a poner cara de fiesta, le pregunto a mi compañero quien
quería ir al zoológico y este me apuntó a mí. Y ahí los chinos explotaron y se largaron
a reír a carcajadas, destemplándose los dientes. La mujer le decía que yo me
creía un niño acaso y no podían parar de burlarse del hecho de que un hombre
adulto quisiera ver animales.
En otra ocasión este mismo proveedor me invito a la bella
ciudad de Hangzhou famosa por ser muy verde y tener un lago muy grande y lindo.
Cuando estábamos alrededor del lago que es como un parque urbanizado gigante me
di cuenta que había un zoológico. La vez anterior no habíamos alcanzado a ir al
de Beijing. Al entrar lo primero que se veía era un inmenso circo lleno de
graderías abarrotadas, donde tenían a unos tigres saltando por unos aros de
fuego. No entendía que tenía que ver el circo con el zoológico. Luego pasamos
por otras jaulas con animales, todas sucias, mal oliente y pequeñas. Luego nos
metimos medio a “la mala” a un galpón donde estaban los elefantes y ahí me toco
presenciar un espectáculo muy triste. Un amaestrador muy agresivo tenía a un
gran elefante haciendo piruetas de levantar las patas y otras. Cuando el animal
no respondía el tenía un punzón con el que constantemente le pinchaba para que
siguiera sus instrucciones. Se veía al elefante sufriendo y estresado y al tipo
totalmente indiferente y hasta sádico. Quedé descompuesto y con una sensación
de tanta impotencia que nos debimos ir de inmediato
El primer año que estuvimos en Shenzhen también visitamos el
zoológico local. Y a pesar que no estaba tan mal cada cierto rato tenían
funciones circenses. Una que vimos también era muy deprimente, mantenían a los
animales en un desfile girando alrededor de un escenario haciendo cosas
ridículas contra su voluntad y además en una total desorganización. Camellos,
elefantes, jirafas, monos, toda una gran arca de Noé anárquica. Y el sumun era
que tenían una cuerda en altura entre dos postes, habían puesto a un oso pardo
para que se balanceara en monociclo. Pude ver como el oso se resistió hasta que
los domadores tuvieron que rendirse. Seguramente el pobre se debe haber llevado
una gran tortura por no querer colaborar con la función.
Todos estos ejemplos muestran cual es el concepto que tienen
los chinos de los animales. Para ellos son cosas que están al servicio del
hombre. Sirven como alimento, pieles, comercio o también para plena diversión en los escenarios
descritos.
No hay conciencia masiva
de respetarlos y protegerlos en su entorno, o de los zoológicos como una
reserva protectora de las especie en peligro de extinción. Su idea de ellos es
el espectáculo de circo, los animales están ahí para reírnos de sus monadas
guiados-maltratados por sus domadores.
Alguna vez leí un pequeño análisis que planteaba que en
China si apenas se respetaba a la gente que se podía esperar de los animales,
haciendo todo un vínculo entre los derechos humanos, la democracia y como toda
la violencia reprimida de la sociedad terminaba recayendo sobre los animales
que son los más débiles. Yo discrepo bastante de eso porque no creo que sea un
problema sociológico exclusivo de los chinos.
En un viaje a Tahilandia este año pudimos ver como en los famosos paseos
en elefantes usaban también punzones y como estaba lleno de crueles shows de
monos encadenados por el cuello. Que decir la información bien respaldada de
las cacerías furtivas en Africa, las matanzas por el marfil etc. Y sin ir más
lejos el zoológico de Santiago donde la gente insiste en tirarles basura a los
monos, alimentar con golosinas a las especies y otras aberraciones que por
suerte han ido mejorando. En Chile y sobre
todo en sectores populares los circos siguen usando “bestias” alimentadas con
comida de perro y maltratadas. Por tanto es difícil hacer una correlación muy
fina entre política y maltrato animal. Dudo que si este país estuviese
gobernando por los antiguos emperadores el tema estuviese mucho mejor.
Más bien me inclino a pensar que como tantas otras cosas es
un tema de desarrollo social. China es un país que ha crecido al ritmo más vertiginoso
de la historia humana en estos últimos veinticinco años y lo que otrora eran villas pobres en
estas décadas se transformaron en modernas ciudades. Conozco chinos jóvenes de
veintitantos que de chico debieron comer ratones cocinados por sus padres en tiempos
de hambrunas. Algunos de estos mismos muchachos son hoy en día universitarios que
se mueven al ritmo de la globalización, profesionales capaces de manejar varios
idiomas. El hormigón puede levantarse en
pocos años y transformar el paisaje
urbano pero los procesos mentales y culturales de una sociedad no. Esto va a un
ritmo mucho más lento.
En china se escupe en la calle, se fuma en espacios
cerrados, mucha gente tira basura en
cualquier parte, se empuja en las filas y a los niños se les castiga golpenadolos
en la casa, calle y en los colegios como algo normal. Claramente hay un
concepto de urbanidad y costumbres que sobrepasa cualquier consideración de
relativismo cultural. Hong Kong que también es totalmente chino que queda
pegado a la china continental pero que llevo más de cuarenta años de desarrollo
exhibe otra conducta propia justamente de ese desarrollo. Volviendo al tema, he visitado zoológicos y el
trato hacia los animales en Hong Kong y son tan cuidadosos y evolucionados como
los mejores del mundo.
Por ello no creo que sea justo colgarle el cartel de la
represión política a los chinos por su actitud hacia los animales. Esto avanza
al ritmo que el resto de lo demás. De hecho ya en Guangzhou me tocó visitar un
zoológico que está muy cuidado donde tienen un reservorio de Pandas. Todo muy
bien protegido y ya a niveles mucho más evolucionados de lo que había visto
antes. Por tanto todo confirma que es un proceso camino al desarrollo mental de
una sociedad que aunque no lo parezca recién está empezando en su vinculación
con cierta conciencia global.
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