Mostrando entradas con la etiqueta shenzhen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta shenzhen. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de noviembre de 2013

El trato hacia los animales en China


Ha ce unos tres años cuando aún no nos radicábamos en China un proveedor me invitó a un viaje por Bejing. Cuando estábamos en un taxi rumbo al hotel me preguntó que quería conocer de esa ciudad y comenzó a darme diferentes opciones; la Muralla China, Ciudad Prohibida, Palacio de Verano etc. Yo desde siempre amante de los animales quería conocer los pandas gigantes y algo había escuchado del zoológico de Beijing. Le dije entonces que podríamos ir al zoológico. Me miró sonriente, con cara burlona de que le estaba bromeando. De veras quiero ir al zoológico ¿por que?. Aguantándose  la risa le preguntó a la taxista  -era una señora- donde quedaba el zoológico, ella comenzó también a poner cara de fiesta, le pregunto a mi compañero quien quería ir al zoológico y este me apuntó a mí. Y ahí los chinos explotaron y se largaron a reír a carcajadas, destemplándose los dientes. La mujer le decía que yo me creía un niño acaso y no podían parar de burlarse del hecho de que un hombre adulto quisiera ver animales.

En otra ocasión este mismo proveedor me invito a la bella ciudad de Hangzhou famosa por ser muy verde y tener un lago muy grande y lindo. Cuando estábamos alrededor del lago que es como un parque urbanizado gigante me di cuenta que había un zoológico. La vez anterior no habíamos alcanzado a ir al de Beijing. Al entrar lo primero que se veía era un inmenso circo lleno de graderías abarrotadas, donde tenían a unos tigres saltando por unos aros de fuego. No entendía que tenía que ver el circo con el zoológico. Luego pasamos por otras jaulas con animales, todas sucias, mal oliente y pequeñas. Luego nos metimos medio a “la mala” a un galpón donde estaban los elefantes y ahí me toco presenciar un espectáculo muy triste. Un amaestrador muy agresivo tenía a un gran elefante haciendo piruetas de levantar las patas y otras. Cuando el animal no respondía el tenía un punzón con el que constantemente le pinchaba para que siguiera sus instrucciones. Se veía al elefante sufriendo y estresado y al tipo totalmente indiferente y hasta sádico. Quedé descompuesto y con una sensación de tanta impotencia que nos debimos ir de inmediato

El primer año que estuvimos en Shenzhen también visitamos el zoológico local. Y a pesar que no estaba tan mal cada cierto rato tenían funciones circenses. Una que vimos también era muy deprimente, mantenían a los animales en un desfile girando alrededor de un escenario haciendo cosas ridículas contra su voluntad y además en una total desorganización. Camellos, elefantes, jirafas, monos, toda una gran arca de Noé anárquica. Y el sumun era que tenían una cuerda en altura entre dos postes, habían puesto a un oso pardo para que se balanceara en monociclo. Pude ver como el oso se resistió hasta que los domadores tuvieron que rendirse. Seguramente el pobre se debe haber llevado una gran tortura por no querer colaborar con la función.

Todos estos ejemplos muestran cual es el concepto que tienen los chinos de los animales. Para ellos son cosas que están al servicio del hombre. Sirven como alimento, pieles, comercio  o  también para plena diversión en los escenarios descritos.

 No hay conciencia masiva de respetarlos y protegerlos en su entorno, o de los zoológicos como una reserva protectora de las especie en peligro de extinción. Su idea de ellos es el espectáculo de circo, los animales están ahí para reírnos de sus monadas guiados-maltratados por sus domadores.

Alguna vez leí un pequeño análisis que planteaba que en China si apenas se respetaba a la gente que se podía esperar de los animales, haciendo todo un vínculo entre los derechos humanos, la democracia y como toda la violencia reprimida de la sociedad terminaba recayendo sobre los animales que son los más débiles. Yo discrepo bastante de eso porque no creo que sea un problema sociológico exclusivo de los chinos.  En un viaje a Tahilandia este año pudimos ver como en los famosos paseos en elefantes usaban también punzones y como estaba lleno de crueles shows de monos encadenados por el cuello. Que decir la información bien respaldada de las cacerías furtivas en Africa, las matanzas por el marfil etc. Y sin ir más lejos el zoológico de Santiago donde la gente insiste en tirarles basura a los monos, alimentar con golosinas a las especies y otras aberraciones que por suerte han ido mejorando. En Chile  y sobre todo en sectores populares los circos siguen usando “bestias” alimentadas con comida de perro y maltratadas. Por tanto es difícil hacer una correlación muy fina entre política y maltrato animal. Dudo que si este país estuviese gobernando por los antiguos emperadores el tema estuviese mucho mejor.

Más bien me inclino a pensar que como tantas otras cosas es un tema de desarrollo social. China es un país que ha crecido al ritmo más vertiginoso de la historia humana en estos últimos veinticinco  años y lo que otrora eran villas pobres en estas décadas se transformaron en modernas ciudades. Conozco chinos jóvenes de veintitantos que de chico debieron comer ratones cocinados por sus padres en tiempos de hambrunas. Algunos de estos mismos muchachos son hoy en día universitarios que se mueven al ritmo de la globalización, profesionales capaces de manejar varios idiomas.  El hormigón puede levantarse en pocos años  y transformar el paisaje urbano pero los procesos mentales y culturales de una sociedad no. Esto va a un ritmo mucho más lento.

En china se escupe en la calle, se fuma en espacios cerrados,  mucha gente tira basura en cualquier parte, se empuja en las filas y a los niños se les castiga golpenadolos en la casa, calle y en los colegios como algo normal. Claramente hay un concepto de urbanidad y costumbres que sobrepasa cualquier consideración de relativismo cultural. Hong Kong que también es totalmente chino que queda pegado a la china continental pero que llevo más de cuarenta años de desarrollo exhibe otra conducta propia justamente de ese desarrollo.  Volviendo al tema, he visitado zoológicos y el trato hacia los animales en Hong Kong y son tan cuidadosos y evolucionados como los mejores del mundo.

Por ello no creo que sea justo colgarle el cartel de la represión política a los chinos por su actitud hacia los animales. Esto avanza al ritmo que el resto de lo demás. De hecho ya en Guangzhou me tocó visitar un zoológico que está muy cuidado donde tienen un reservorio de Pandas. Todo muy bien protegido y ya a niveles mucho más evolucionados de lo que había visto antes. Por tanto todo confirma que es un proceso camino al desarrollo mental de una sociedad que aunque no lo parezca recién está empezando en su vinculación con cierta conciencia global.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Más sorpresas con la comida china: Los restaurantes


El funcionamiento y aspecto de los restaurantes en China no tienen nada que ver con sus "similares" de occidente. Pasa Lo mismo que con la comida que hablé hace algunos días que está adaptada al gusto culinario de cada nación. En nuestros países la decoración de estos locales parece el living del emperador, lleno de guirnaldas, cuadros orientales, todo un aspecto recargado en que predomina el rojo y el dorado.

En China Los restaurantes promedio suelen ser grandes espacios con poca o ninguna ornamentación y con mucho vidrio y cerámica. Se asemejan –para mí- más a comedores institucionales, casinos o centro de eventos. Su aspecto es frío y plano. Los de especialidad cantonesa están llenos de acuarios con las más curiosas especies las que son sacrificadas y cocinadas en el acto ya que los locales tienen una obsesión con comer todo muy fresco. Entre más emperifollado el restaurant más cosas exóticas exhiben. He visto cual caricatura de condorito el trasero y cola de un cocodrilo preparado para ser degustado además de serpientes,  tortugas, caballitos de mar, etc.

 Algo bien especial  y que explica también el tamaño de los recintos es que tienen varias salitas contiguas de comedores privadas. Su propósito es ser usadas para reuniones de negocios, amigos o familiares, agasajar a un invitado  o para lo que uno estime conveniente. Algunas tienen baño, juego de majong y otras sorpresas. Los dependientes van a ellas a atender de manera preferente. Es finalmente el concepto de VIP que se utiliza  para todo en china. En cualquier actividad comercial hay una tarjeta de cliente preferente incluidos los hospitales públicos.

 Pasemos a la mecánica de esto.

Cuando vas a un restaurant promedio -en los más exclusivos no es así- te dan toda la vajilla cubierta y sellada al vacío como si fuera nueva y te pasan unos jarros grandes de té caliente y unas vasijas.  Uno como novato tiende a tomarse el te pero su propósito es diferente, la idea es abrir los platitos, sacar los chopstick, luego verter el té en el pocillo mayor y hacer todo un enjuague y limpieza de la loza y los palitos. Es una medida higiénica que busca desinfectar todo. Yo aun no se si esto es exceso de celo o bien lavan así al lote no más los utensilios y te usan como mano de obra para que les completes el trabajo.

Luego el menú nuevamente dependiendo del establecimiento puede estar en chino o bilingüe. Si no está en ingles hay que recurrir a las fotitos y al nivel de mandarín que se tenga  para dar a entender algo y luego rogar que resulte. Si está en inglés la cosa no es mucho mejor. Claro, si pides carne te llegará carne y no cocodrilo pero el como  la preparan, que salsa le ponen, si era carne con pollo trozado u otro queda sujeto al misterio celestial. Además la generosidad del chef es infinita y aunque hayas pedido una cosa siempre te agregan otra. Una vez en un hotel bien emperifollado de Shenzhen  -lo que hace más universal aun la experiencia-  pedí una sopa de calabaza ya que quería comer algo vegetariano. En el menú decía claramente Pupkin Soup. Pues bien, mientras me la tomaba la cuchara hizo contacto en el fondo con unos objetos marinos no identificados,  un par de gordos camarones. Reclamé que en el menú no decía esto y me lo fueron a cambiar, por cierto solamente sacaron los dos crustáceos y no prepararon el plato de nuevo. En otra ocasión pedí un filete y venía de obsequio encima  un trozo de pescado frito. 

El error de las meseras y meseros es altísimo aunque los platos sean numerados. Pides los fideos número 13 y te traen después de media hora la cabeza de puerco 132 lo que significa esperar con suerte otra media hora por tu plato original. Yo diría que la probabilidad de falla  es cercana al cincuenta por ciento.

Luego está el tema de compartir. La comida China está concebida en esencia para ser socializada con los otros comensales.  Por ello se usa una mesa redonda extensa cuya superficie se gira de manera que todos alcancen el alimento. Se suelen pedir muchos platos dos o tres veces más que lo que se consume. Es además una muestra de generosidad, agasajo y "falta de pobreza"  del que  está invitando. En la práctica esto lleva que cantidades demenciales de comida se  pierdan todo el tiempo en un país que aún tiene mucha pobreza y desigualdad. Es un real problema al punto que el estado ha montado campañas contra esta práctica.

 Respecto a lo anterior y dado que los platos son compartidos los meseros traen las órdenes en forma escalonada. O sea primero sirven algunos,  unos veinte minutos otros y quince minutos el resto. El problema es que cuando vas a un restaurant que pretende ser occidental como un italiano, mexicano, francés y hasta hamburguesas etc. sirven la comida como que fuera china, o sea, si vas en pareja le dan su plato primero a tu chica y al mucho rato llega la tuya y no se hacen problema en ello. Sólo los restaurantes western con administración de auténticos extranjeros sirven como acostumbramos.

 Hay otras cosas menores como que debes pedir tenedor y cuchillo y esperar que tengan si no sabes ocupar palitos. Que por más increíble que parezca no se deja propina. Que se usa poca servilleta y la debes reclamar. Puede que estén pero no te hayas dado cuenta ya que la entregan en unos paquetitos que parecen más pañuelos o toallas higiénicas. Y no te vayas a confundir con otro sobrecito que te pasan y te quede toda la cara mojada por limpiarte, ese es el pañito húmedo  para  las manos.

El consumo de líquidos es también diferente y no lo digo sólo por si te tomaste ya el te de la limpieza. Los chinos no son dados a beber cosas heladas. Los restaurantes sirven te caliente en cuanto te sientas. Cuando ellos ordenan no consumen más que eso. Luego si no quieres sentirte como que es hora de once y pides en forma especial por ejemplo un jugo lo más probable que te lo traigan tibio. Hay que solicitar que en forma especial los brebajes vengan con hielo.

Para lo único verdaderamente incomodo es que se fuma masivamente, sin respeto y contemplaciones. Los hombres chinos son campeones olímpicos para el cigarro. Si hay seis en una mesa son seis chimeneas contaminando. Y les da lo mismo que hayan embarazadas o niños presentes. Los extranjeros, no se quedan atrás, parece  que ya que en sus países les está prohibido consumir tabaco en espacios públicos consideran  esto  un paraíso y se los ve desquitándose a la par con los nacionales..

Todo esto puede ser un complicación para los laowais pero en verdad la mayoría de las cosas pueden ser tomadas como siempre con humor, no hay nada mejor que la cara desconcertada de una mesera que se equivocó en traerte un plato suelen ser muy amables y simpáticas para reaccionar. Es que así es vivir en China sin paciencia o filosofía mejor emigrar a Suiza.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Las Sorpresas de la Comida China


La comida es uno de los grandes temas de vivir en este país,  Y es de hecho uno de los aspectos en que más nos diferenciamos de los chinos al punto que pareciera –como ya lo he dicho en otras ocasiones- que o ellos o nosotros fuéramos extraterrestres.

Partamos con que consideran que los alimentos contienen ciertos elementos de la naturaleza como fuego, frío, humedad, etc. Las carnes, frituras y algunas frutas como Lichi contienen fuego, el pepino y varias verduras tienen frio y los alimentos congelados humedad. Entonces en absoluta coherencia con la medicina china se cuidan de no comer cosas con mucho fuego, o mezclarlos con frio para aplacar dicho calor y otra serie de combinaciones.  Hay de hecho populares brebajes y medicinas especiales para bajar los efectos del fuego. Esto que en nuestro planeta occidental parece algo un poco alternativo de señoras que sacan el Tarot, en China se toma de la más manera más seria. Los médicos, farmacias y todo el sistema de salud giran en torno a estos principios. Yo soy fanático del lichi (es un fruto pequeño dulce de pulpa transparente), me puedo comer un balde completo y ya me ha pasado con algunos amigos chinos que cuando me ven en ello ponen ojos de huevo frito,  creen poco menos que moriré en el acto al ingerir niveles de fuego tan alto. Y su explicación para no irme directo al ataúd es que los chinos y los laowais simplemente tenemos organismos diferentes, casi suscribiendo la tesis de que uno de los dos somos marcianos.

Luego está el tema del sabor. Y dejemos algo claro para los que no han visitado este país. Salvo por los palitos chinos y porque es trozada la comida china que se vende en nuestros países no tiene NADA QUE VER con la verdadera comida de estas tierras. Y lo puse en mayúsculas porque Nada es Nada.  La comida tailandesa siendo exótica se acerca a nuestros sabores, la japonesa y coreana también pero la China ni cerca.

Nótese que es un tema de lo más subjetivo, que sólo estoy dando mi opinión representativa  de la mayoría y a la vez reducida gente que conozco. Tampoco me quiero meter en problemas gastronómicos, acá no hay un tipo de cocina sino que cada región tiene la suya. Por ejemplo la provincia sureña de Guandong donde vivo es más cargada al arroz y el norte más a los fideos por decir algo muy simplón. Pero a mis ojos inexpertos todas son más o menos parecidas, muy aceitosas –mucho aceite de maní- , pesadas, cargadas al picante, de sabor curioso y sobre todo muy misteriosa.

Los chinos comen una variedad de carnes mucho más extensa que nosotros lo que a veces  incluye serpientes, anguilas, cocodrilos, perro y algunos insectos como escorpiones, gusanos, u otros. Tienen la famosa frase que  comen "todo lo que se mueve"  hasta caballitos de mar he encontrado exhibidos en una carta de un restaurant de Guangzhou a pesar que están en peligro de extinsión. Podemos decir que lo que en occidente sería un hermoso acuario turístico lleno de pececitos,  tiburones y especies exóticas en China podría ser perfectamente  un restaurant.

 Luego no tienen el concepto de los cortes de las carnes,  no se toma en consideración en el pollo si es pechuga, trutro, pico o trasero se troza lo que venga a la suerte y se prepara. Lo mismo para el vacuno cerdo y  demases. También en este sentido no se pierde casi nada del animal todo se come lo que sin duda se vincula a los no lejanos años de pobreza y hambruna que vivió este país. Por ejemplo las patas de pollo se venden como si fueran papas fritas y la gente las consume en cualquier parte como una delicia. Alguna vez tuve una reunión con una vendedora que me invitó a almorzar y se puso a comer patitas de pollo como entremés. Cuando les agarraba con los dientes el cartílago hacía un ruido chirriante que ni me quiero acordar.

Pero quizás lo más notable es el tema de las cabezas. Los platos de carnes siempre llevan incluida y muy destacada la cabeza del animal. La comida te mira en China y es difícil sacarle la vista, cabezas de cerdo, gallina y el bicho que sea  quedan paraditos en el plato atravesándote con sus ojos y clamando por justicia.

Pero para mí la prueba suprema de que pareciera que nuestras papilas gustativas son redondas y las de ellos cuadradas es que LOS CHINOS NO COMEN CHOCOLATE. A duras penas cuando veo un delicioso chocolate puesto arriba de una mesa me puedo aguantar la tentación de no devorármelo completo sin convidarle a nadie ni a mis hijos siquiera. Y creo que a la mayoría de los mortales nos pasa lo mismo. Pero para los chinos es bien indiferente, lo encuentran molestamente dulce. Los niños más pequeños han ido adquiriendo este gusto pero muy poco.

Luego un poco más lateral está el tema de la distribución de la mesa. En una reunión familiar o de empresa hay todo un ritual de donde se debe sentar el jefe de familia, director de compañía, líder del partido o cualquier macho alfa.  
 
Esto debe ser mirando al este y en frente de la puerta, y todos los demás súbditos se deben colocar en relación a la ubicación de él. A su lado deben estar los segundos de mando, luego los de rango medio y así hasta los empleados comunes en una pirámide descendente. En las familias sería desde los abuelos paternos, padres, tíos, hijos e hijas, primos etc.

Al respecto me provoca mucha diversión la historia de mi amigo mexicano Alex que dirige una compañía en Shenzhen y que varias veces por protocolo debe participar en  la comida y las fiestas de su empresa. Pues bien el detesta que el aire acondicionado le llegue a la espalda así que siempre elige ubicarse en la mesa lo más lejos posible de este. Pues cuando se para y cambia de puesto genera un gran sentimiento de alboroto y vacío existencial en sus empleados que se miran entre ellos no entienden como recorcholis sentarse y donde ya que el gran jefe no está en frente a puerta.

Otro mundo es el de los restaurantes pero eso lo dejaré para el próximo post.
 
 
 
Publicidad de Platos de serpiente y Tortuga de un restaurant.

Carta de Restaurant de Guanzhou donde ofrecen Caballito de Mar y Escorpión.
 
 
De fondo cartel de restaurant donde muestra como sirven el pollo cocido con cabeza y todo.

viernes, 23 de agosto de 2013

Shekou Tarde-Noche

Hace unas semanas escribí sobre lo que ocurre en nuestro barrio  muy temprano en la mañana. Ahora quisiera contar como es en la tarde-noche y la noche. Para ello tengo la ventaja  de vivir en un país que es inusualmente seguro y que por tanto es absolutamente caminable de forma distraída y observante,  además del hecho de que entre mi oficina y mi departamento sólo hay treinta minutos a pie.

Shekou es un barrio donde viven la mayoría de los extranjeros de Shenzhen más del 80%. Pero esto ni de cerca significa que sea un ghetto de “laowais” no debemos representar ni el 5% de la población de esta zona. No obstante el hecho es lo suficientemente influyente y atractivo para que existan en varios puntos bares, restaurantes y comercios orientados en cierta manera a los foraneos pero que igual son frecuentados mayoritariamente por los chinos que  les gusta "lo western". 

Otra cuestión re interesante es que es el barrio más residencial y exclusivo pero al mismo tiempo y a diferencia de Santiago y muchas capitales latinoamericanas es para nada segregado. A cuadras de los edificios más costosos de toda china están verdaderos dormitorios obreros iguales a los que se ven en la zona industrial de Baoan, o sea ricos, clase media y pobres conviven en un espacio más o menos común.

Una de las cosas que más llama la atención es la cantidad de gente que anda en las calles de noche. Mi recorrido habitual va desde "Sea World" que es el punto neurálgico de la zona, algo así como su gran plaza pública, llena de restaurantes y vida nocturna, pasando en su mayor parte por el "Old Shekou" que es el sector más extenso, comercial, chino y popular y llegando a los edificios de "Península" al borde del mar que es donde vivo. 

"Old Shekou" de noche hierve de gente. Está lleno de restaurant chinos que se repletan de comensales. Estos son muy sencillos, más parecido a un comedor popular tipo restaurant de caleta o de mercado en nuestros países. Con mesas a la calle confeccionadas de tubo de metal y madera aglomerada y asientos plásticos auspiciados por una marca de cerveza o bebida. Los platos  son unas preparaciones rarísimas  llena de vegetales, arroz y pedazos trozados de sabrá uno que cosa que expelen un olor muy fuerte a fritura intergaláctica que es propia de la verdadera comida China -valga la pena la distinción-  y que a mucha gente que he conocido y que ha venido a estas tierras les resulta insoportable. Las cocinas que están a la vista así como los cocineros no se ven muy limpias, alrededor de las mesas tampoco con los contenedores de basura a pocos metros. Pero debo decir algo por justicia, yo que he comido más de una vez en estos rincones o similares jamás me he enfermado del estomago en cambio en Chile en algunos locales muy respetados me he ido incluso intoxicado al hospital.

El porque hay tanta gente dando vuelta de noche en estos comedores y en las calles se puede explicar básicamente por el sol del día que normalmente no baja de los 30 grados en esta urbe con un verano de diez  meses pero también porque la mayor parte de los departamentos de la gente trabajadora promedio por ahorro de espacio y costo no tienen cocina y. Y es que el sistema es coherente ya que estos restaurant son muy baratos. La comida china en general en un restaurant simple o uno medio de buena calidad vale un tercio o incluso un cuarto de lo que cuesta un occidental. Además lo ocupan naturalmente como distracción social, hasta bien tarde se ve a la gente parloteando y compartiendo con amigos, colegas y novias en estos sitios.

Entre medio de este mismo sector, pero también en “Sea World” y cerca de un condominio de departamentos famoso llamado "Coastal Rose Garden" hay varios bares normalmente con una mesa de pool y varias chinitas jóvenes,  lindas y semi desnudas esperando o agasajando sus clientes. Los nombres de estos bares lo dicen todo "relax bar", "x-ta-sea", "I love you" etc. Normalmente se ven a gringos viejos, gordos y bien feos que de seguro en Estados Unidos o Australia no conseguirían más que una escoba paseando y toqueteando a chinitas prostitutas o simplemente chicas "que hay muchas" que ven a los “laowais” aunque sean hipopótamos como una oportunidad de ascenso social e incluso salir de China.  

Pero sin duda lo más atractivo es que tipo 20:00 en varias plazas y abajo de los principales edificios las señoras y sobre todo viejitas de la tercera edad -por ahí se incorpora alguna jovencita y hasta un caballero- ponen música alegre y se ponen a bailar en unas coreografías muy masivas. Algunas ya en pijama o en bata. El sistema es tipo "follow the leader" o sea una instructora va marcando las simples coreografías gimnásticas y las demás en una serpenteante fila las van siguiendo. Estos grupos pueden llegar fácil a ser de 50 personas o más y religiosamente están levantando sus manitas y “moviendo el bote” todos los días a la misma hora.

En la costanera del frente de mi casa se llena de gente. Unos chicos hacen en una explanada ejercicios en patines. Bajo un toldo unas señoras bailan unos danzas chinas tradicionales, otros hacen taichí y mucha pero mucha gente simplemente pasea y comparte. Y es que yo diría que esto es un aspecto bien valorable de la cultura china; ellos ocupan y disfrutan el pleno sus espacios públicos.
 
 
Sea World la Gran Plaza Pública


Chicas esperando a sus clientes en un bar de Old Shekou

Comedor a la calle de Old Shekou


El Gran Baile de la noche
 

domingo, 21 de julio de 2013

¿La Democracia es un Valor Universal?... No Para Todos


Al revisar hace unos meses en los diarios la noticia de la muerte del dictador Videla en Argentina y la caída de Mursi en Egipto me comienzan curiosamente a generar líneas relacionales con nuestra vida en China.

 Acá como he contado tenemos muchos amigos latinos que son parte de una comunidad numerosa.

En varias oportunidades con varios de ellos he tenido conversaciones relacionadas con el gobierno y el sistema chino. "No juzgo que sea buena o mala la censura, pero acá mantiene a la gente y sobre todo a los jóvenes con un comportamiento moral que envidio para mi país"; "acá, la gente está mucho mejor que en mi país, el país progresa, de qué sirven las elecciones si los políticos se roban todo"; "para qué sirve Internet libre si está lleno de pornografía"; "ojalá, en mi país los jóvenes se dedicaran a estudiar como en China  y no al libertinaje sexual y a las drogas y no respetar la autoridad"; "¿te imaginas el caos si todos los chinos votaran?"

Todo esto me es coherente también con lo que escucho cuando viajo por América Latina y converso con el taxista o la gente en la calle. Frases como "aquí nos hace falta un Pinochet"; "lo mejor sería que volvieran los militares"; "de qué sirven las elecciones si se roban todo". Una vez me puse a discutir con un taxista en Buenos Aires que decía justamente que era mejor Argentina con los militares -como Videla- porque había orden. Yo le recordé los asesinatos, robos de bebes, tortura y todas las atrocidades de esa dictadura, y solo logré llegar a la conclusión que de las peores ideas posibles en el mundo es ponerse a discutir con un taxista en Argentina, simplemente imposible, por más barbaridades que diga.

Y es que a pesar de todo lo que los chilenos criticamos y "pelamos" a nuestro país, sus numerosas deficiencias, a los políticos, la Constitución, etc. en Chile siempre ha habido un "algo" distinto al respecto. Siempre ha sido un país con un sentido y una estructura republicana y con una ciudadanía que se enriela en ella y la valora. 

Y eso es producto de la historia, mientras en el siglo XIX y buena parte del XX América Latina se desangraba en caudillismos y guerras civiles, el Chile recién nacido y el que siguió tenía un sistema constitucional e institucional que perduró modificado y todo hasta 1973. Con breves interrupciones hasta los días oscuros de Pinochet las autoridades eran elegidas en democracia. El mismo partido comunista chileno - en esencia ideológica revolucionario - en nuestro país ha sido y contribuido con coaliciones y hasta en momentos críticos como en la Unidad Popular, parte y garante de la institucionalidad. En vez de guerrillas, Chile es el primer país que eligió a un presidente marxista, Salvador Allende, en elecciones abiertas. Y hasta la dictadura de Pinochet selló su suerte con una Constitución y un plebiscito que le terminaron jugando en contra.

Esto a diferencia de lo que muchos pesimistas creen no es algo que valga nada o "callampa" . Es algo que hace muchas diferencias a la hora de entender el porqué con todos los bemoles hay un buen contexto de desarrollo y a ojos extranjeros sobre todo hoy somos un país diferente en el ámbito de nuestras naciones hermanas. Ese sentido republicano y de una cierta disciplina marca la diferencia y de veras no lo digo en nada de chovinismo alguno.

En cambio,  en la vecindad de América Latina no es raro encontrarse con una valoración distinta, porque en sus naciones normalmente la democracia ha sido una mascarada vacía, interrumpida o sin contexto ni fondo. La mayoría de las naciones no han tenido estructuras de partidos sólidos con alternancia en el poder. Efectivamente, la corrupción ha capturado muchos estados y "da lo mismo el que gane porque va  a robar igual". Lo interesante y que no habíamos tomado conciencia es que eso -la democracia- que para nosotros es un valor metido y asumido en la sangre, para muchos extranjeros no, es algo mucho más difuso y antecedido de otras cuestiones primarias como "la seguridad"  la "tranquilidad" y el "orden". Varios dicen estar felices en China por eso mismo y amando su tierra prefieren con mucho vivir acá en China porque se sienten mucho más confiados y seguros sobre todo para el desarrollo y la vida de sus hijos y claro que es comprensible.

Entonces la "democracia" nacida en la vieja Atenas, que tanto nos machacaron en el colegio como si fuera un logro del mundo entero, no está ni cercano a ser un valor universal si ni siquiera lo es claro en Latinoamérica que queda para el resto del mundo, muchos árabes de hecho dicen que la democracia no es para ellos. A Cuantos les importaran las elecciones en África, medio oriente, Rusia, las ex repúblicas soviéticas y buena parte de Asia?. 

sábado, 13 de julio de 2013

Mad Men y China


Una de mis series de televisión favoritas es “Mad Men” que recrea la sociedad norteamericana de los años sesenta de manera magistral. En ella se puede ver como en un plazo de cuarenta años, que en términos históricos no parece demasiado, los usos sociales del mundo occidental han evolucionado mucho.  La trama muestra como las mujeres son relegadas a un segundo plano, mayoritariamente dueñas de casa confinadas a su ámbito doméstico, y cuando trabajan son miradas como objetos sexuales de sus jefes. Se toma alcohol en la oficina y en cantidades. El cigarro es un commodity total masivamente extendido en espacios públicos y privados sin ninguna conciencia del daño que provocaba, se fuma en espacios insólitos como la consulta de los médicos o la escuela, etc. La conciencia ecológica aun ni se asoma. La protección de los niños y sus derechos están “en verde”, el mal trato hacia ellos a través de violencia más evidente o soterrada es común y muchos otros aspectos que muestran un mundo mucho más brutal y tosco.

Todo lleva a pensar algo que  para muchos puede ser un poco obvio,  hay un factor de maduración en los usos sociales  y el comportamiento humano. Es como una marcha del ritmo civilizatorio que toma y tiene su tiempo.  Lo digo porque esto se ve con gran claridad en China, a pesar de su cartel de potencia mundial  es una sociedad que viene saliendo de la extrema pobreza desde hace no más de veinte años. Y ese “gap” que proviene de la precariedad y también la ruralidad se nota en la mentalidad de la gente y sus acciones.

La estructura social- familiar sigue siendo muy jerarquizada y machista. El hombre es siempre el jefe de la familia, el que tiene prioridad para estudiar, el que puede escalar más alto en una empresa y el que siguen prefiriendo la mayor parte de las parejas cuando van a tener un niño. Tener un hijo es un seguro de posible prosperidad. 

En China a pesar de que hay una ley anti-tabaco nadie la acata.  En los restaurant, bares, estadios y discotecas se fuma libremente. En lo doméstico  los hombres lo hacen mientras pasean a los bebes y hasta con el pequeño en brazos. Se reparte humo Con cero consideraciones de si hay niños presentes, mujeres embarazadas o lo que sea. En las oficinas está plagado de ceniceros,  no existe reunión sin cigarros. Un vendedor no puede sino fumar porque para hacer vínculo con un comprador o contacto el asunto parte con compartir unos cigarrillos. Este país es el  súper paraíso del tabaco.

La conciencia de protección del medio ambiente esta recién empezando a asomarse pero en forma vertical con políticas públicas de promoción de energías renovables. Sin embargo, muchísima gente bota basura copiosamente y sin vergüenza en las calles, el ahorro energético a pocos les importa, las luces y aparatos electrónicos quedan prendidos inútilmente en cualquier lugar. Los animales son considerados objetos circenses. De hecho la mayoría de los zoológicos tiene un trato cruel con ellos con circos  para que elefantes, leones y demases hagan su show y la gente ría
y se divierta.

Es común que tanto en la casa o en el colegio se golpee a los niños. A pesar que el tema va cambiando,  los profesores aún llegan reprender a golpes o ridiculizar a los niños. El mundo escolar está aún lejos de poner el énfasis en la psicología infantil. A nivel familiar  me ha tocado ver unas cuantas veces a padres castigar a golpes a niños pequeños en plena calle. Es muy chocante estar en presencia de esto que en nuestros países puede costarle hasta la cárcel a una persona.

Pero lo interesante es que esta realidad se parece mucho al Chile de antes y sobre todo de mi infancia o sea de hace diez, veinte o treinta años.  La gente fumaba en todas partes, a los niños se les pegaba, no había conciencia ecológica, se tiraba basura en la calle, se escupía, el machismo estaba mucho más instalado. No es que en Chile esas cosas estén superadas y seamos  de lo mejor pero es inevitable la comparación ya que es el otro mundo que conozco. Y también seguramente hay un asunto de clases sociales, no me cabe duda que en sectores más precarios el tema evoluciona más lento. Lo mismo en China la gente es mucho más simple en el campo o en las zonas industriales que en los centros de las grandes ciudades.

Es una tendencia  equivocada, creo, atribuir esta situación a factores de relativismo cultural, o sea quedarse en el hecho que somos culturas diferentes. Al respecto es  interesante comparar a China con Hong Kong o Taiwán que es la misma población del mismo origen pero con grados de bienestar y desarrollo muy diferentes. Y en estos  casos se puede ver que los chinos de esos territorios son mucho más sofisticados y sus entornos parecen planetas distintos. Lo mismo las clases medias  jóvenes de la propia China ya vienen con otro switch propio de su contacto más globalizado y de una vida más cómoda. Todo lo cual demuestra que es una cuestión de tiempo y de ajuste. El desarrollo económico y la urbanización  van a una velocidad mucho más rápida que la mentalidad y las costumbres que se mueven muchísimo más lentas y con otra dinámica

lunes, 10 de junio de 2013

Estresado por el Taichi en Chile y China Parte II

Una vida equilibrada espiritual, emocional y laboralmente ayuda a tener una existencia armoniosa, combatir el estrés y tomarse las cosas con calma. Esa fue mi súper cliché conclusión al salir de la tina que es algo así como mi templo de las reflexiones y los análisis. Varias de mis más importantes decisiones vitales las he tomado en conjunto con Manfred, mi patito de hule.

Este tiempo en China h...a sido de gran presión y estrés y necesitaba una actividad que me sacara del trabajo y las preocupaciones. Le pedí ayuda a mi gran amigo Gonzalo López Pardo en Chile que es maestro de yoga, el me recomendó su disciplina pero en China no hay Yoga meditativo sinó más bien gimnástico que no me gusta. Y así, sin aprender que la historia es para no repetir los errores del pasado, me inscribí en taichí .

 El grupo es liderado por una profesora delgadita y pequeña muy exigente y unos siete a diez chinos. Todos se juntan al borde de un lindo parque que hay acá abajo de mi condominio.
El ejercicio comienza con el calentamiento que consiste en ir siguiendo a la maestra en el movimiento de cada una de las partes del cuerpo en forma circular. Al final se hace una elongación tocándose parado la punta de los pies y luego inclinándose en el suelo con las piernas totalmente estiradas y abiertas para un lado y para otro. Todo esto último un imposible total para mí que desde que era bebé y me chupaba mi pie nunca más he logrado estirarme con flexibilidad. Esto que para mis compañeros orientales es solo una previa a mí me deja duchado de sudor, agarrotado y extenuado.
 A continuación vienen unos movimientos básicos del taichí en coordinación con movimientos de piernas y brazos hacia derecha e izquierda que más o menos logré captar como a la cuarta clase.
El momento crucial es cuando la Laoshi (profesora) pone una música china zen con su parlante portátil muy kitsch de figura de auto que se le iluminan sus foquitos de colores y mis compañeros se ponen a hacer los ochenta y seis set de movimientos que incluye la disciplina. Un baile portentoso, a ritmo lento, con giros, llaves, saltos, contorsiones, etc. Todos en perfecta coordinación con su propio cuerpo y entre el grupo mismo. Les pones trajes tradicionales del país y perfectamente puedes creer que se trata del ballet nacional de China, son secos. La primera clase le pregunté a la profesora que balbucea inglés cuanto tiempo toma lograr todos estos movimientos esperando que me respondiera algo así como diez años o toda una vida de trabajo. Me respondió "solo tres meses". Efectivamente, mis gráciles compañeros muchos de ellos sólo llevan un tiempo en clases, otros, un par de años. Ahí se me hizo un cortocircuito, para mí sólo hacer uno de esos movimientos puede tardarme los tres meses y el total tres generaciones o lo que dure la raza humana en la Tierra.

Mientras los chinos hacían su rutina de movimientos que dura como treinta minutos la profesora me ponía en una posición con las piernas medio flectadas, mirando al horizonte con los brazos hacia adelante y los pulgares hacia arriba, tal como se ve en la foto que adjunté arriba. Como los guardias ingleses del palacio de Buckingham casi sin pestañar en "situación de momia es". Siendo una posición habitual del taichí es como estar castigado con el gorro de burro.

Luego, la clase continua con una sesión de elongación que consiste en acercarse a un muro y suspender en 75 grados cada pierna apoyándola en la pared y quedarse así unos diez minutos por cada una. Otra tortura china que mientras la hago requiero concentración total, mientras sudo y tiemblo como jalea y que para mis amarillos compañeros es como un minuto social para conversar hablar de la vida y los dumplings con sus extremidades extendidas.

Ya llevo cumplidas doce clases y he llegado a la conclusión que con Manfred tomamos una mala decisión. La profesora ya perdió toda la paciencia conmigo. No puede creer que a duras penas he aprendido y mal, uno de los 86 set de ejercicios . Se para al frente mío y trata de que siga sus movimientos de brazos y siempre me enredo y los hago al revés por el efecto espejo de tenerla al frente y por ser negadísimo para estas cosas. Se desespera que mis piernas no se muevan de manera armónica con mis brazos y muchas veces se agacha y me las mueve ella como si yo fuera una marioneta y tratando de comprobar si son de palo y si los extraterrestres de Chile tenemos articulaciones.

Claramente la tengo desconcertada y le habla a mis compañeros en chino repitiendo la palabra Laowai (extranjero) tomándose el pelo, agarrándose la cabeza y con cara de desesperación. La logré sacar de su punto zen, le tengo hinchado el yin y el yang.

Igual trata de ser amable, me pasó un libro y un video para que estudie tres horas diarias taichí. Yo le explico que no lo haré porque este espacio es para relajarme y distraerme no para estudiar y estresarme. Para eso está el trabajo. Y trata de entenderme. Pero va contra la naturaleza de ellos. Como ya he explicado para los chinos no hay actividad sin rigor, estudio y dedicación. Relajarse es un concepto para los extranjeros.

En conclusión estoy esperando que se me cumplan los plazos y luego a buscar otra cosa. ¿Serviré para el circo chino?

miércoles, 22 de mayo de 2013

Estresado por el Taichi en Chile y China


A mis veintitantos, recién salido de la universidad y ante las entusiastas recomendaciones de un primo,  me metí al Instituto de Cultura China de Santiago a practicar Taichi. Lo hice en un 5% por hacer una actividad física recreativa y en un 95% para encontrar polola (novia) que era mi obsesión compulsiva en esos años. Qué reconfortante la libertad de decirlo hoy sin mucha vergüenza, casi cualquier cosa que hacía en esos tiempos era pensando en mujeres. Esto es como "una salida del clóset" de los nerd como yo.

Pagué caro: matrícula y como doce cuotas, al estilo universidad privada y quede así amarrado económicamente por unos buenos meses a las profundas enseñanzas motoras-filosóficas del gigante asiático.

Éramos como sesenta personas y obviamente que Murphy metió su cola y  resultó que no había ninguna chica guapa, ni medio guapa,  sino un gran número de señoras de edad, viejitos y uno que otro adefesio como yo.

El profesor no era chino sino un muchacho joven, flaco, bajito y de barba. Levemente carismático, no muy simpático, y - algo que me chocó desde el principio - es que en cada descanso de los ejercicios se fumaba un cigarrillo. Nunca he entendido a la gente que hace actividades "naturales" y al mismo tiempo se contamina el cuerpo.

Respecto a cómo me fue, valga una introducción que mis compañeros del colegio podrán refrendar. Yo soy descoordinado, pero no así como solo "descordinadito", sino horrible profunda y severamente, descoordinado. Es casi un talento, creo poderle dar a mi país una medalla si hubiese una olimpiada de los discordes. Cuando estaba en gimnasia en secundaria y el profesor nos hacía los típicos ejercicios de abrir y cerrar los brazos al mismo tiempo que las piernas, avanzar para un lado a la izquierda y luego a la derecha, yo parecía un personaje de comedia gringa, todos iban para un lado y yo cual pájaro apostonado aleteando lastimosamente me iba para el otro, dañando estéticamente la performance del grupo.

Peor aún, adquirí el elemental concepto de izquierda y derecha de "Plaza Sésamo" cuando aprendí a manejar o sea recién a los 23 años y, a leer los relojes de palitos no digitales como a los 25 (y aún me cuesta). O sea mal. Jamás debí pasar el pre kínder. Esto es como otra confesión de "salida del clóset", pero ahora de los tontos.

Y bueno con esa pobre "base" como dicen los profesores me aventuré al Taichi. ¿Cómo resultó? Acá una breve cronología:

Clase 1:  El profesor nos hizo el calentamiento inicial que es parte de la rutina e incluye  movimientos circulares y de elongación  de todo el cuerpo, entre ellos el típico de doblar el cuerpo inclinado y tocarse los pies con las manos estando parado, cuestión en la cual mi récord es solo llegar hasta las rodillas, pero traté con optimismo en el futuro. Luego, nos enseñó la primera rutina y más elemental  de movimientos básicos. Brazos, manos y piernas en acción en gráciles posturas orientales en cámara lenta. Gente hábil lo aprendió rápido y a la primera.

Clase 2: Nuevamente calentamiento, otra vez mis manos en la elongación apenas hasta la rodilla. El profesor se aventura a enseñar la segunda rutina de movimientos. Un grupo de mis admirables compañeros más hábiles la captan de inmediato y otro grupo, al que pertenezco, seguimos reforzando la primera rutina. Más de la mitad logran pasar a la parte dos y otros seguimos entusiastas intentando la uno.

Clase 3: Sigo ya un poco frustrado sin elongar más allá de la rodilla. El profesor va por la rutina tres y cuatro y mis odiosos compañeros que se creen chinos, de nuevo la aprenden a la primera. Otro grupo practica la dos y como cinco giles nos seguimos quedando en la uno.

Clase 4: Odiaba elongar, lo asumí. Los desgraciados bailarines alma de "wantan" se aprenden dos rutinas más. El grupo del medio progresa y avanza a nuevas lecciones. En la división porra del Taichi, incapaz de pasar la primera lección me quedo solo con mi compañera, una gordita con problemas de gota y artritis, y don Manuel, un caballero cercano a los ochenta con vacíos de memoria.

Clase 5: ¡Bravo don Manuel!!! Lo logró. Yo y la gordita seguimos en el grupo de rezago.

Clase 6: No hago la puta elongación. La maldita gordita pasa a la rutina dos. Soy el único pelotudo que en doce horas de Taichi no es capaz de coordinar unos ejercicios muy básicos de mover las manitas, bajar y subir brazos,  mientras el 90% se mueve cual si fueran el equipo olímpico de Rumania. Posibilidad de polola: cero, la gordita no es mi tipo y, además, me siento  humillado por ella.

Clase 7: Directo a la oficina de administración del instituto a rogar que me devuelvan parte de la plata y los anticipos. Es lo único en que me fue más o menos bien en mi clase de Taichi.

Con este penoso antecedente, veinte años después, y harto más viejo se me ocurre en la mismísima China volver a intentar el Taichi. La próxima lo cuento.

lunes, 1 de abril de 2013

Ir al Dentista en China....


Uno de estos días estaba yo disfrutando de una bolsa de maní Chino. Acá el maní es muy popular, barato y rico. Incluso todo lo cocinan con aceite de maní –que es bien malito- en vez de maravilla. De pronto, uno de los granos me resultó duro como piedra y reclamé al universo por la falta de prolijidad de los chinos en empacar sus cosas. Pues bien, al rato sentí algo raro en mi boca, la recorrí por dentro y mi lengua descubrió la intriga, me acababa de comer uno de mis dientes… no era culpa de los chinos.

No sé cómo, pero se me había salido completa una muela, dejándome un hoyo con contacto directo con la raíz. Tomaba algo helado o una simple respiración profunda y se me paraban todos los pelos. Debía ir al dentista urgente. El detalle escabroso… estaba en China.

Mis recuerdos del dentista son atroces. Mientras muchos niños rememoran con indiferencia y hasta cariño sus idas a este especialista, para mí fue lo contrario. Mi padre mi llevaba donde la señora Margot que atendía en el centro. Nunca podré olvidar los gritos desgarradores  que salían de los niños grandes, pequeños y hasta adultos que entraban a su sala y se sentaban en su silla de tortura. Y por cierto los dolores horribles que me provocaba, al punto que muchas veces me ponía tan nervioso que ni siquiera me tomaba la anestesia. Creo que la vieja %&&%$· debió ser directamente torturadora.

El asunto era que no tenía tiempo para esperar debía arriesgarme a ir a un dentista chino. Le pregunté a mi amigo Ernesto que me recomendó uno donde se había hecho un tratamiento y con la Patty de la mano y muerto de susto partí para allá.  Al llegar, nos recibieron con mucha alegría dos chinitas que nos llevaron donde el doctor. Era un señor de aspecto serio que no hablaba inglés, por tanto sus ayudantes eran sus traductoras. Me revisó y me dijo que debía ponerme una corana porque se me había salido el diente y que parecía que la raíz estaba bien, pero si me llegaba a doler había que hacer un tratamiento conducto. Eso además, me aterró desde el bolsillo.

Me mandaron a sacar unas radiografía al salón de al lado. Era un pedazo del futuro, con una maquina gigante blanca llena de brazos y cámaras como un ”transformer” que te atenazaba, ahí me apoyaron para morder una lámina, se activaron unas luces, ruiditos y ya. Pero la chica que manejaba por fuera el asunto movía la cabeza como que algo había salido mal, entonces llegó otra chinita y me hizo volver a morder y de nuevo luz y ruido, pero nada. Entró otra y otra apretando botones, teclados, pantallas táctiles etc. Esto de cuando se multiplican y agrupan las chinitas es siempre un síntoma de que las cosas no van bien. Eso me dio mala espina y aumentó mi tensión. Cómo no eran capaces de hacer funcionar la radiografía cibernética. Finalmente, cuando ya habían llegado unas seis chicas, y la confusión era total, y yo todavía con la placa en la boca llegó el dentista y puso orden, se haría el asunto sin radiografía. Y de vuelta a la silla del dentista.

Luego el doctor me preguntó que cuál corona quiero, si de cerámica, cerámica con metal, metal solo, aleación y otras veinte opciones. Me dijo que me convenía muchísimo el diente de cerámica, porque es más lindo, muerde mejor, da más estatus, casi que era el diente de la serpiente de agua del calendario chino. Pregunto los precios y claro la famosa corona costaba como 500 USD. Decidí ponerme uno de metal no más, total se trataba de una muela y excepto que un día quede inconsciente con la boca abierta nadie se va a dar cuenta lo que tengo tan adentró de mi boca. Pero dale con el de cerámica y su carácter esplendido y la volví a rechazar. Como dicen los mexicanos la religión de este país es “la lana”.

Cuando ya estaba listo y el dentista preparaba su accionar, un pensamiento perturbador recorrió mi cabeza  al punto que estuve a punto de pararme e irme. Me acordé que alguien me había contado que en la medicina China el dolor es síntoma de salud. Usan dosis pequeñas de medicamentos de todo tipo ya que tienen la teoría de que el dolor ayuda a testear el estado del paciente. Entonces pensé…. Chuta estos tipos no deben usar anestesia. Me morí de miedo, me puse pálido y me quise arrancar. El dentista le preguntó a la chinita qué me pasaba, yo miraba a la Patty con cara de “sáquenme de aquí”. Entonces consulté derechamente  si usaban anestesia o no, con la sensación de que no habían entendido mi inglés y, por cierto, me miraron con cara comprensiva al mismo tiempo como diciendo “pobre Laowai estúpido”. Por su puesto usaban anestesia. “Just relax” me dijo la chinita, cerré los ojos, miré a la Patty por última vez como si fuera un chimpancé que están a punto de mandarlo a orbitar al espacio, cerré los ojos y me entregué.

Debo decir que el dentista chino era seco, no me dolió casi nada, usaba incluso anestesia previa de cremita para poner las inyecciones de la anestesia dura. Y cuando me ponía muy tenso la chinita me pasaba un pañito húmedo por la frente y de nuevo “just relax”. Todo perfecto.

Lo único desagradable es que el dentista se acerca a tu boca y quedas muchas veces pegado a su cara, y el dentista como la mayoría de los chinos tenía un aliento a dragón oriental de la madre cebollín horrible, un par de veces esto me provocó arcadas y estuve a punto vomitar con todos los instrumentos, taladro y mangueritas adentro de mi boca. Por suerte, lo pude controlar.

A la salida agradecí a todos con rostro de satisfacción y alivio y pregunté qué  cosa no podía morder con aquel diente. Nuevamente, me miraron con cara de “laowai estúpido” y me dijeron que lo único que no podía masticar era hueso. Me sentí como un labrador.

Pero fuera de eso, mi corona quedó perfecta, el trabajo fue de primera y debo decir al igual que el hospital chino que hasta ahora la medicina en china me parece muy re estupenda.

sábado, 30 de marzo de 2013

Enredos culturales en los negocios


Hace un tiempo, un buen amigo me contactó con una empresa súper grande con la que él se relacionaba y me invitó a conocerla. Recorrimos el lugar, las oficinas, las bodegas, me presentó a la gente y a los dueños. Fuimos a almorzar, tomamos café, tuvimos una espléndida reunión de negocios, nos hicimos amigos, todo agradable y prometedor.



La propuesta consistió  en que me iban a ofrecer los mejores precios que yo hubiese visto jamás, comprando cantidades pequeñas, con marca propia (OEM se llama), con crédito y otras  híper y únicas regalías. Yo les planteé que mis volúmenes de compra eran pequeños, pero no les importó, podíamos hacer muchos negocios mirando a largo plazo, me dijeron. Era todo tan, pero tan bueno que casi ya ni siquiera tenía que cotizar a otros proveedores porque ellos me darían el servicio más barato y completo. 

Pues bien, cuando debí ya ir viendo el primer negocio concreto la jefa de ventas me envió un mail, diciendo que la cantidad mínima para comprar eran 3000 unidades o sea más alto que el promedio de todas las fábricas, y nada que ver con lo que me habían dicho. Les alegué mucho, hice lobby con mi amigo y después de mucho batallar llegué a 1000 unidades que no era ni cerca lo que me habían jurado, pero que era aceptable dado los grandiosos precios. Luego, cuando pedí unas cotizaciones las ejecutivas que me asignaron se demoraron tres semanas en dármelas, cuando el tiempo natural de entrega son dos o tres días. Ahí, por primera vez, pedí una reunión para hablar de estas dos cosas que no estaban funcionando.

La reunión fue una maravilla las ejecutivas súper simpáticas, amorosas, me preguntaron de mi vida en China, mis hijos, mi señora. Luego me dijeron que todo fue un mal entendido así que ahora quedaba todo mucho más claro y acordado, nuevamente las cantidades serían bajas, los precios buenísimos el servicio el mejor. Vuelvo a mi oficina en la tarde pido una cotización y me habían subido todos los precios que, ya con la nueva lista que me mandaron, solo eran buenos nada excelente.

Nuevamente, me di el tiempo de pedir otra reunión esta vez con la dueña. Según ellos no habían entendido mi estructura de negocios, la jefa les explicó en chino a las chicas cómo darme bien los precios. Al día siguiente me subieron las cantidades mínimas y me aumentaron más los valores,  incluso de negocios que ya estaban pagados y negociados. Finalmente, nada de nada de lo ofrecido era real. Ya no daba para más y tiré la esponja.

Y es que hay una cuestión que es ley de oro en los negocios con China. Los chinos siempre te dirán que sí, asienten, te sonríen, se ponen de acuerdo contigo, te pasas horas de coordinación con ellos - días incluso -sin embargo y como sea, siempre harán lo que quieren y tendrán una excusa para pedirte disculpas o para mostrarte que no les explicaste el tema por el que les estás reclamando.

Ellos evitan generar confrontación, hablar en forma directa, tratan de no manifestar sus discrepancias y, rara vez, te dicen directamente que no. Pero en la práctica si no eres riguroso, pierdes.

Me pasé una vez en reunión en una fábrica un día completo con un proveedor explicándole que su producto me llegó con los tornillos salidos a Chile, que era inaceptable que yo quería seguir apoyándolo pero que así no se podía. "Sí -me dijo- mejoraremos, nunca más..." y bla bla. Al otro embarque nuevamente llegaron los tornillos salidos.



Con otro, discutí años del color del packing y la tipografía y siempre había una disculpa, una buenísima explicación y nunca la mejoró. 

Ya aprendí todo va por escrito en un contrato en que detallamos todo. Y a pesar que su validez legal es relativa, para ellos lo que va escrito con su firma es un verdadero matrimonio. Otro aprendizaje a porrazos.




viernes, 8 de marzo de 2013

Mexicanos V/S Chinos

Definitivamente los chinos con esto de que se comen cualquier cosa que se mueva, serpientes, perros, cocodrilos, caballitos de mar y una interminable lista más digna de un zoológico que de un restaurante, sumado a esa costumbre tipo revolución francesa de exhibir la cabeza de los animales que ponen en los platos, son algo así como los campeones olímpicos del alimento "curioso" y muchas veces para nosotros - los laowei - insufrible.

Por otro lado, quienes me conocen saben que hay poca gente en el mundo más infinitamente mañosa para la comida que yo. No como pollo, pescado, cerdo y otro lote de cosas. Más aun lo poco que ingiero en carnes -básicamente carnes rojas- debe no tener ningún vestigio animal, como mucha grasa o nervio, es como que me quiero imaginar que el bistec o las salchichas fueron más bien cultivados y cosechados desde un árbol bistequero o salchichero que producto del asesinato de una vaca.

Hace unas semanas era el cumpleaños de Rodriguito, el hijo de nuestros amigos mexicanos Ángeles y Rodrigo. Como es habitual su comida estaba re deliciosa, y tenían como plato fuerte unos increíbles tacos de carne. Alrededor de la mesa ricos aderezos: guacamole, pebre o pico de gallo -si fuera chino sería literal- varias salsas picantitas, todo de lujo.

Ahí, Rodrigo padre nos dijo que probáramos su salsa verde, que era una salsa especial traída de México, que era muy exclusiva, que le había costado mucho conseguirla. Y pasaba por la mesa una y otra vez alentando su salsa con mucha insistencia. Además, dijo que era picante y yo amo la comida bien picosa.
Pues bien, seguí a Rodrigo, me hice un par de tacos cargadísimo a la salsa verde. Lo chupetié de gusto.

-¿Te gusta Johny?
- Me encantó, está deliciosa - Respondí y era verdad.

Luego innové, me puse por sobre el resto, como aún quedaba salsa me serví un contundente plato de ensalada con harta y picante salsa verde y me lo devoré.

-¿..y de verdad esta rico Johny?
- ¡Maravilloso Rodrigo!!
- Qué bueno porque es muy costosa y especial.

Y bien, se acabó el cumpleaños y ahí quedó todo.

A la semana siguiente nos tocó a nosotros invitarlos. Hice un asado chileno que anduvo más o menos no más. Ni comparar con los tacos mexicanos y la famosa y referida salsa verde.

Y ahí Rodrigo en medio del almuerzo se confesó.

- ¿Se acuerdan de mi salsa verde de los tacos, ésa que les gustó? ¿Saben de qué era?
- Perejil, tomate, cebolla - Dije.
- Ah si pues, pero básicamente de gusanos. ¿No te fijaste? Son unos gusanos muy ricos, especiales y...

Le faltó decir que los señores gusanos eran muy distinguidos, cultos y que tenían pasaporte comunitario. ¡Eran GUSANOS, largos y feos!!!

Luego, nos mostró la foto de ellos que acá adjunto, gusanos re gusanos, pues.

Y la gozó toda Rodrigo con cara de malicia y orgullo. Más aún, cuando supo que yo casi como puros plásticos como robot.

Sólo puedo decir hoy que para comer curiosidades si los chinos son medalla de oro, ahora para mí, los mexicanos son, plata. Eso sí las cosas les quedan ricas... Incluso los gusanos.








sábado, 9 de febrero de 2013

xīn nián kuài lè


El año nuevo chino en Shenzhen no es una fiesta muy llamativa. Como bien me aclaró mi buen amigo Ernesto. Al ser una urbe de inmigrantes casi todo el mundo se va a su home town a celebrar las tres semanas de vacaciones con sus familias repartidas por todo el territorio. Casi nadie trabaja y la producción de la fábrica del mundo se detiene. El entorno se ve bastante vacío y melancólico que, además, coincide con la mitad del invierno.

Las autoridades tampoco organizan nada especial porque para cuatro gatos no vale la pena hacer mucha fiesta. Así que los pocos que deambulamos por esta ciudad de "zombies" debemos buscar nuestro propio destino y entretención.

Los chinos que se quedan se dedican al deporte nacional de estos días que es tirar fuegos artificiales. Es una verdadera y masiva tradición ni por nada los mismos chinos fueron sus inventores y hoy grandes comercializadores. En la costanera de Shekou y por todas partes se aprecian grupos de gentes haciendo explotar su arsenal de pólvora luminosa. Por cierto, la policía los tienen prohibidísimos y prometieron ser implacables contra su uso y comercialización y, por cierto también, en toda esquina de Shenzhen habían puestos vendiéndolos y cientos de gente comprándolos.

Al respecto, acá los fuegos no son como nuestro recuerdillo chileno de los "petardos", "las viejas" y las "estrellitas", esto es a dimensión múltiplo China. Si bien se venden también lucecitas menores, el plato fuerte son unas cajas del tamaño como de una impresora con una mecha gruesa afuera que si la enciendes tienes tu propio y privado "año nuevo en el mar de Valparaíso". Unos rócket casi de guerra que iluminan y colorean todo. Y el asunto va pa' largo, son diez días al menos de estruendos de día y también a mitad de la noche. Me recuerdo hace unos diez años en Chile cuando se daba la cifra de quemados luego de las fiestas. Acá dado el poder de fuego debe ser una cifra de desintegrados.

Pero bueno, lo importante en estos días es descansar compartir con los amigos y armarse de paciencia oriental para disfrutar y luchar en este año de la serpiente en China que traerá, de seguro, muchas y prometedoras sorpresas. En la foto Andrés e Iris (hijita de nuestros amigos argentinos Nacho y Roxi) probando sus estrellitas en nuestro balcón.
xīn nián kuài lè!!! para todos.